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Bienestar
26/6/2026

Un huerto escolar transforma el aprendizaje de niñas y niños en Huasca de Ocampo

El proyecto desarrollado en la comunidad de Ojo de Agua convierte la tierra en un aula al aire libre donde estudiantes aprenden sobre alimentación.

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26/6/2026

Un huerto escolar transforma el aprendizaje de niñas y niños en Huasca de Ocampo

El proyecto desarrollado en la comunidad de Ojo de Agua convierte la tierra en un aula al aire libre donde estudiantes aprenden sobre alimentación.

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La educación encuentra nuevas formas de fortalecer el aprendizaje cuando las aulas se extienden más allá de los salones. En la comunidad de Ojo de Agua, en Huasca de Ocampo, un espacio que durante años permaneció sin uso hoy representa una herramienta educativa que combina conocimiento, conciencia ambiental y participación comunitaria.

A través del programa "La Tierra Nos Enseña", estudiantes, docentes y madres y padres de familia consolidaron un huerto escolar que, además de producir alimentos, fomenta habilidades que acompañarán a las niñas y los niños durante toda su vida.

La tierra también enseña

Lo que antes era un terreno sin aprovechar hoy se ha convertido en un espacio donde el aprendizaje ocurre de manera práctica.

En este huerto, las y los estudiantes participan en cada etapa del proceso: preparan la tierra, siembran, cuidan los cultivos, realizan la cosecha y conocen el valor del trabajo constante para obtener resultados.

La experiencia les permite comprender de forma directa temas relacionados con el medio ambiente, la alimentación saludable y la importancia de cuidar los recursos naturales.

Un proyecto que fortalece valores y conocimientos

Durante una visita de seguimiento al proyecto, la presidenta del Sistema DIF Municipal de Huasca de Ocampo, Mónica Arriaga Iglesias, constató el impacto que esta iniciativa ha generado entre la comunidad escolar.

La funcionaria destacó que el mayor logro del huerto no radica únicamente en la producción de hortalizas y frutos, sino en todo el proceso educativo que acompaña a cada cosecha.

El proyecto permite que las niñas y los niños desarrollen habilidades de organización, fortalezcan el sentido de responsabilidad y comprendan el valor del esfuerzo colectivo como una herramienta para transformar su entorno.

Aprender también significa administrar

El modelo implementado en la escuela incorpora una dinámica que acerca a los estudiantes a conceptos básicos de administración y trabajo colaborativo.

Los productos obtenidos en el huerto son adquiridos por el comedor escolar para la preparación de alimentos, mientras que un comité integrado por las y los propios alumnos participa en la organización y administración de los recursos que genera el proyecto.

Esta experiencia permite que los estudiantes relacionen el aprendizaje académico con situaciones cotidianas, fortaleciendo competencias como el razonamiento matemático, la toma de decisiones y el trabajo en equipo.

Una comunidad que cultiva el futuro

El éxito del proyecto ha sido posible gracias al compromiso conjunto de docentes, familias y estudiantes, quienes han convertido este espacio en un ejemplo de colaboración comunitaria.

La participación de todos los sectores ha permitido que el huerto evolucione hasta convertirse en un punto de encuentro donde la educación, la convivencia y el cuidado del entorno avanzan de manera conjunta.

Más allá de la producción agrícola, el proyecto fortalece el sentido de pertenencia y demuestra que las mejores transformaciones nacen cuando toda la comunidad participa.

Educación con impacto más allá del aula

La experiencia desarrollada en la primaria de Ojo de Agua demuestra que el aprendizaje práctico puede convertirse en una herramienta para formar ciudadanos más conscientes, responsables y comprometidos con su entorno.

Cada semilla sembrada representa también una oportunidad para fortalecer valores, desarrollar habilidades y construir conocimientos que trascienden los libros de texto.

Con iniciativas como "La Tierra Nos Enseña", Huasca de Ocampo impulsa proyectos que vinculan educación, sustentabilidad y participación comunitaria, demostrando que un huerto escolar puede convertirse en un espacio donde también se cultivan oportunidades para el futuro.

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