En medio de una temporada con circulación creciente de virus respiratorios, nutricionistas y estudios científicos han vuelto la mirada hacia un factor clave para nuestra salud: la alimentación cotidiana. Según expertos citados por Hello Magazine y publicaciones científicas de ScienceDirect, ciertos alimentos pueden tener un impacto directo en la capacidad del organismo para defenderse de infecciones comunes como resfriados y gripes.
La alimentación y nuestras defensas: ¿qué hay de cierto?
Aunque muchos ya sospechaban que lo que comemos influye en nuestra salud general, la evidencia científica más reciente confirma que ciertos componentes alimentarios no solo aportan calorías, sino que también pueden modificar directamente la función del sistema inmunológico. De hecho, más del 70 % de nuestras defensas se localizan en el intestino, un órgano estrechamente vinculado con el tipo de dieta que llevamos.
Los nutrientes como vitaminas, aminoácidos y antioxidantes no solo nutren, sino que participan en las rutas metabólicas que permiten que las células inmunitarias funcionen con eficacia. Por eso, una dieta equilibrada no solo mantiene la energía, sino que respalda la respuesta del organismo frente a virus y bacterias.

Alimentos que pueden debilitar tus defensas
1. Azúcares añadidos
El azúcar no solo aporta energía vacía: estudios han encontrado que una vez que se consume, niveles altos de glucosa pueden disminuir la capacidad de ciertos glóbulos blancos (como los macrófagos) para combatir virus y bacterias, hasta por varias horas después de ingerirlos. Esto puede traducirse en mayor vulnerabilidad a infecciones y en una recuperación más lenta de los síntomas.
2. Carnes procesadas y embutidos
Productos como jamón, salchichas o tocino no solo están asociados con otros riesgos para la salud —como un mayor riesgo de cáncer colorrectal— sino que también pueden afectar negativamente la función inmunológica. Su alto contenido de grasas saturadas promueve la inflamación sistémica, un estado que interfiere con la capacidad del cuerpo para responder adecuadamente a agentes patógenos.

3. Ultraprocesados
La dieta moderna, cargada de alimentos ultraprocesados, introduce aditivos como emulsionantes, edulcorantes artificiales y conservantes. Estos componentes pueden desestabilizar la microbiota intestinal, la comunidad de microorganismos que juega un papel fundamental en la regulación de nuestras defensas naturales.
4. Alcohol
Aunque socialmente aceptado, el alcohol también puede ser un enemigo silencioso del sistema inmunológico. El cuerpo utiliza minerales como el zinc para metabolizarlo, y si este proceso se vuelve constante, puede reducir la disponibilidad de micronutrientes esenciales para la función de las células inmunitarias.

5. Comida rápida y frituras
Estos alimentos combinan grasas poco saludables y procesos de cocción que promueven la inflamación. Además, el contacto frecuente con envases plásticos puede exponer al organismo a disruptores endocrinos que, según algunos expertos, podrían alterar la microbiota y disminuir la diversidad bacteriana beneficiosa.
Más allá de lo que debes evitar
Aunque la atención suele centrarse en los alimentos que perjudican, los especialistas también enfatizan la importancia de una dieta rica en frutas, verduras, fibras, micronutrientes y antioxidantes para mantener sanas las defensas del cuerpo. Este enfoque no solo promueve una microbiota equilibrada, sino que también proporciona los bloques constructores que las células del sistema inmunitario necesitan para funcionar.
La ciencia moderna ha dejado en claro que la alimentación no solo provee energía, sino que también modula de manera directa la respuesta del sistema inmunológico. Evitar excesos de azúcares, alimentos ultraprocesados y embutidos, y optar por una dieta más natural y balanceada, puede ser una de las estrategias más efectivas para cuidar nuestra salud física y reducir la probabilidad de enfermar.





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