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¿Qué ver y qué escuchar?
30/7/2026

Moringa: la planta que podría ayudar a aliviar las alergias y fortalecer el organismo

Su alto contenido de antioxidantes, vitaminas y minerales ha convertido a esta planta en objeto de diversas investigaciones sobre sus posibles beneficios para la salud.

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Moringa: la planta que podría ayudar a aliviar las alergias y fortalecer el organismo

Su alto contenido de antioxidantes, vitaminas y minerales ha convertido a esta planta en objeto de diversas investigaciones sobre sus posibles beneficios para la salud.

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Rica en antioxidantes, vitaminas y compuestos antiinflamatorios, la moringa ha despertado el interés de especialistas por sus posibles beneficios para la salud. Sin embargo, su consumo debe realizarse con moderación y como complemento de un estilo de vida saludable.

En los últimos años, la moringa (Moringa oleifera) ha ganado popularidad como uno de los llamados "superalimentos" gracias a su alto contenido de nutrientes y compuestos bioactivos. Originaria del norte de la India y ampliamente cultivada en regiones de África y Asia, esta planta también ha comenzado a expandirse a otros países debido al creciente interés por sus propiedades nutricionales y medicinales.

Conocida por algunos como "el árbol de la vida", la moringa destaca por su aporte de vitaminas, minerales, aminoácidos esenciales y antioxidantes. Diversas investigaciones han analizado su potencial para contribuir al bienestar del organismo, especialmente por sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios.

Un perfil nutricional que ha llamado la atención de la ciencia

Las hojas de moringa contienen vitamina C, carotenoides, hierro, calcio, polifenoles, quercetina y otros flavonoides, además de proteínas de origen vegetal y aminoácidos esenciales. Gracias a esta composición, se ha convertido en objeto de estudio dentro del campo de la nutrición.

Uno de los trabajos científicos más citados sobre esta planta fue publicado en 2006 en la revista Phytotherapy Research, donde se describieron distintas propiedades biológicas de la moringa, entre ellas efectos antioxidantes, antiinflamatorios, antihipertensivos, diuréticos, hepatoprotectores y antibacterianos. Aunque los autores señalaron resultados prometedores, también destacaron la necesidad de continuar investigando mediante estudios clínicos en humanos para confirmar muchos de estos beneficios.

¿Puede ayudar durante la temporada de alergias?

Uno de los beneficios que más interés ha despertado es su posible papel como complemento para personas que padecen alergias respiratorias.

De acuerdo con Flor Fasanella, farmacéutica y experta en fitoterapia, los compuestos antiinflamatorios presentes en la moringa podrían contribuir a disminuir la inflamación de las mucosas del sistema respiratorio, favoreciendo una mejor respiración durante las temporadas en las que aumentan los casos de alergias estacionales.

Fasanella aclara que la moringa no sustituye los tratamientos médicos indicados para controlar las alergias, por lo que debe considerarse únicamente como un complemento y siempre bajo la orientación de un profesional de la salud, especialmente si la persona consume medicamentos o padece enfermedades crónicas. Además, recomienda consumirla con moderación, preferentemente junto con los alimentos, y evitar su uso prolongado sin supervisión médica.

Más allá de las alergias

Además de su posible efecto sobre las vías respiratorias, la moringa ha sido estudiada por otras propiedades relacionadas con la salud.

Su contenido de antioxidantes ayuda a combatir los radicales libres, moléculas asociadas con el envejecimiento celular y el desarrollo de diversas enfermedades. Asimismo, algunos estudios sugieren que determinados compuestos presentes en la planta podrían favorecer el control de la inflamación y apoyar la salud cardiovascular y metabólica.

Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) también han señalado que la moringa contiene isotiocianatos, sustancias que han despertado interés científico por su potencial biológico. Además, sus investigaciones encontraron que estos compuestos se conservan mejor cuando las hojas no son sometidas a temperaturas elevadas, por lo que las preparaciones en frío podrían preservar una mayor cantidad de sus propiedades.

¿Cómo puede consumirse?

La moringa está disponible en diferentes presentaciones, entre ellas hojas secas, polvo, cápsulas e infusiones.

Una de las formas más comunes de consumo es el té preparado con una pequeña cantidad de hojas o polvo disuelto en agua caliente. También puede incorporarse a licuados, jugos o algunas recetas, siempre respetando las cantidades recomendadas por el fabricante o un profesional de la salud.

Precauciones antes de incluirla en la dieta

Aunque se trata de un producto de origen natural, esto no significa que sea adecuado para todas las personas.

Especialistas advierten que la moringa puede ejercer un efecto estimulante, por lo que algunas personas prefieren evitar su consumo durante la noche. Además, ingerirla en ayunas o durante periodos prolongados podría ocasionar molestias gastrointestinales.

También se recomienda precaución en personas con diabetes, ya que algunos estudios sugieren que puede contribuir a disminuir los niveles de glucosa en sangre, lo que podría potenciar el efecto de ciertos medicamentos. Por ello, cualquier cambio en la alimentación debe consultarse previamente con un médico o un nutriólogo.

Un complemento, no una solución milagrosa

Aunque la moringa continúa acumulando evidencia científica sobre sus posibles beneficios, los especialistas coinciden en que ningún alimento o suplemento por sí solo puede prevenir o curar enfermedades.

Mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física de forma regular, dormir lo suficiente y seguir las indicaciones médicas continúan siendo las estrategias más efectivas para cuidar la salud.

En ese contexto, la moringa puede formar parte de una dieta variada y saludable, siempre que su consumo sea responsable y esté respaldado por la orientación de un profesional, especialmente en personas con padecimientos preexistentes o bajo tratamiento farmacológico.

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