Estados Unidos hizo oficial su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS), poniendo fin a una relación que se extendió por casi ocho décadas. La retirada entró en vigor el 22 de enero de 2026, tras cumplir el periodo de notificación exigido por las normas internas y una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump a principios de 2025.
Fin de una larga historia de cooperación
Durante décadas, Estados Unidos se mantuvo como el principal contribuyente financiero de la agencia, aportando alrededor del 18 % del presupuesto de la organización. Washington decidió abandonar la entidad tras críticas al desempeño de la OMS durante la pandemia de COVID-19, calificándola de parcial y politizada y alegando que sus decisiones no siempre protegieron los intereses estadounidenses.

Rechazo a pagar deudas pendientes
En paralelo a la salida, Estados Unidos anunció que no pagará las cuotas pendientes por los años 2024 y 2025, que ascienden a un total estimado de unos 260 millones de dólares, según registros internos de la OMS y reportes de prensa internacional. La decisión genera un debate legal y diplomático sobre la obligación de saldar aportaciones ya aprobadas por la Asamblea Mundial de la Salud.

Impacto para la salud global
Expertos en salud pública han advertido sobre los efectos adversos de esta decisión. La OMS coordina la respuesta internacional ante amenazas sanitarias como pólio, tuberculosis o brotes epidémicos, y la ausencia de Washington reduce la capacidad de cooperación y vigilancia de enfermedades en tiempo real. Además, Estados Unidos pierde acceso a sistemas de datos cruciales para el desarrollo de vacunas y la detección temprana de nuevas amenazas.

Repercusiones financieras y operativas
La salida del mayor financiador histórico deja a la OMS ante un desafío económico severo. La agencia ya ha anunciado recortes presupuestarios, reducción de personal y ajustes en programas de apoyo a países de bajos recursos, que dependen en gran medida de los fondos y la asistencia técnica de la organización.
Relaciones internacionales y salud pública
Aunque Estados Unidos indicó que mantendrá colaboraciones bilaterales con otros países e instituciones de salud, la retirada formal reduce su influencia en discusiones globales sobre políticas sanitarias y coordinación internacional. Representantes de la OMS expresaron su esperanzas de retomar el diálogo con Washington en el futuro, subrayando la importancia de una cooperación amplia frente a crisis de salud pública.




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