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¿Qué ver y qué escuchar?
8/1/2026

Un pequeño departamento parisino transmite paz a través de un diseño Japandi cálido y luminoso

Un proyecto que demuestra cómo el diseño bien pensado puede transformar pocos metros en un espacio sereno y funcional.

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¿Qué ver y qué escuchar?
8/1/2026

Un pequeño departamento parisino transmite paz a través de un diseño Japandi cálido y luminoso

Un proyecto que demuestra cómo el diseño bien pensado puede transformar pocos metros en un espacio sereno y funcional.

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En el corazón del distrito 11 de París, un pequeño departamento de los años setenta ha sido transformado por la interiorista Alice Lacherez en un refugio sereno donde la madera clara y la luz natural son protagonistas. La intervención, detallada por Architectural Digest, parte de la necesidad de devolver personalidad y encanto a un piso algo desgastado, aprovechando sus amplios ventanales de acero inoxidable característicos de la época.

La filosofía Japandi como hilo conductor

El estilo elegido —una fusión entre diseño japonés y escandinavo conocido como Japandi— privilegia los materiales naturales, las líneas sobrias y la simplicidad funcional que aporta calma visual y espacial. La interiorista trabajó con roble claro, superficies minerales y resinas en tonos neutros para equilibrar la rectitud de la estructura original con una atmósfera más acogedora.

Para lograr un ambiente coherente de una habitación a otra, Lacherez incorporó motivos decorativos recurrentes, como las muescas lúdicas en tiradores y estantes, así como una tela con patrón de ondas que recuerda las almenas de la madera, aportando textura y dinamismo visual sin saturar el conjunto.

Un espacio central abierto y funcional

Se eliminaron tabiques innecesarios para fusionar la sala y la cocina en un solo espacio fluido, optimizado con una isla banqueta hecha a medida que sirve tanto de apoyo como de punto focal. La combinación de madera con elementos como mármol y acero inoxidable genera un diálogo elegante entre lo cálido y lo estructural.

La paleta de colores —que incluye un crema suave en las paredes y el roble color miel en mobiliario— fue deliberada: no demasiado pálida para evitar el aire excesivamente escandinavo, sino lo bastante cálida para potenciar la luz natural y dar acogida al interior.

Detalles que hacen la diferencia

La madera no solo aparece en pisos y muebles, sino también en una librería diseñada a medida, con estantes que integran arte y objetos curados, como esculturas y cerámicas de la Galerie Incuntra. El uso de líneas horizontales amplía visualmente el espacio, mientras que espejos estratégicamente ubicados duplican la luz entrante, amplificando la sensación de amplitud.

Cada rincón del departamento refleja un equilibrio entre la estética Japandi —calma, funcionalidad, materiales nobles— y un toque parisino sofisticado, ya sea en las sillas tubulares que evocan la década de los setenta o en las lámparas de hormigón que contrastan con la suavidad del resto de superficies.

Una «caja» cuidadosamente articulada

En el dormitorio, la cabecera de roble que se extiende de pared a pared crea una presencia sobria pero cálida, mientras que los tiradores y frisos con motivos calados continúan el tema visual. El cuarto de baño, con sus mosaicos beige y detalles de madera, completa este enfoque de pureza y contraste que permea todo el proyecto.

Con esta reforma, Lacherez no solo renovó un departamento viejo, sino que logró imprimirle una atmósfera de paz y armonía con la madera como eje central, un claro ejemplo de cómo el diseño puede transformar espacios pequeños en hogares que invitan a la contemplación y al bienestar.

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