Gramo presenta El Chopo, su más reciente propuesta de eyewear, una colección que encuentra inspiración en uno de los espacios más emblemáticos de la contracultura en la Ciudad de México: el Tianguis del Chopo.
Para esta campaña, la marca mexicana trabajó junto a la reconocida fotógrafa Toni François, cuya trayectoria está estrechamente ligada a la fotografía de conciertos y a la documentación de escenas como el punk, lo gótico y distintas expresiones de la cultura urbana.
El resultado es una propuesta que conecta moda, música, fotografía y cultura urbana, tomando como punto de partida un lugar que durante más de cuatro décadas ha funcionado como refugio para distintas generaciones que encontraron en sus calles un espacio de identidad y libertad.
El Chopo: una historia que nació del rock
La historia del Tianguis del Chopo se remonta a 1980, cuando Jorge Pantoja, invitado por Ángeles Mastretta al Museo Universitario del Chopo, comenzó a organizar conciertos, concursos de composición y distintas muestras relacionadas con el rock.
El proyecto tomó un nuevo rumbo en octubre de ese año, cuando Antonio Pantoja propuso organizar un mercado de intercambio. Así nació el Primer Tianguis de Publicaciones Musicales y Discos, pensado originalmente como un evento de apenas un mes.
Su éxito hizo que aquel encuentro se transformara en una tradición sabatina.
Con el paso de los años, el Chopo se convirtió en un punto de reunión para coleccionistas, punks, cholos, pachucos, metaleros y amantes de la música, quienes acudían en busca de discos, libros, revistas, ropa y todo tipo de objetos vinculados con las diferentes escenas culturales.
En 1982, el tianguis tuvo que abandonar el Museo del Chopo y comenzó un recorrido por distintos puntos de la Ciudad de México, entre ellos la colonia San Rafael, el Casco de Santo Tomás, Ciudad Universitaria y el Kiosco Morisco.
Finalmente, en 1988 encontró su sede definitiva sobre la calle de Aldama, en la colonia Guerrero.
Con más de 45 años de historia, el Chopo continúa como uno de los referentes de la contracultura capitalina y ha sido reconocido como Patrimonio Cultural de la Ciudad de México.
Toni François: documentar una escena desde dentro
La campaña de El Chopo también representa un encuentro entre dos lenguajes: el diseño óptico y la fotografía documental.
Desde principios de los dosmiles, Toni François ha construido un archivo visual alrededor de la música y las tribus urbanas. A través de su trabajo, se convirtió en una cronista de diferentes escenas musicales en México, con una estética marcada por la espontaneidad, la luz natural y el uso del flash frontal.
Su relación con el Chopo comenzó desde la adolescencia.
“Cuando era una adolescente y no sabía muy bien qué me gustaba o estaba descubriendo cómo iba a ser, ir al Chopo me guió un poco en mis gustos”.

Para François, el tianguis fue más que un sitio para comprar música o ropa. Sus recorridos por los pasillos formaron parte de su identidad y de su acercamiento a diferentes expresiones culturales.
Durante la campaña, la fotógrafa llevó esa experiencia personal a las imágenes de Gramo. La sesión recorrió los puestos del Chopo, la energía de un concierto punk y una serie de retratos realizados en estudio.
El resultado son fotografías vibrantes que buscan capturar la energía, diversidad y actitud del Chopo desde una mirada que conoce el espacio desde dentro.
Un armazón pequeño con una gran historia
El protagonista de la campaña es El Chopo, un armazón pequeño y redondo elaborado en acetato Mazzucchelli, disponible en ocho colores.
La paleta recorre opciones clásicas como negro mate y carey claro, además de diferentes acabados en cristal transparente y otros tonos.
Su diseño recupera una de las siluetas más antiguas de la historia de la óptica.

Durante el siglo XIX, las lentes eran pequeñas y prácticamente circulares debido a las limitaciones de los métodos manuales para pulir el cristal. De esta manera, la lente redonda pequeña, montada sobre un puente arqueado, se convirtió en una de las primeras formas universales de corrección visual.
Hoy, aquella silueta histórica vuelve a tomar fuerza dentro de la óptica contemporánea.
En El Chopo, Gramo lleva esa referencia hacia una estética que mezcla minimalismo, ergonomía y futurismo cyberpunk, con una escala contenida que ajusta la mica al límite del ojo.
Lo que alguna vez respondió a una limitación técnica ahora se convierte en una declaración de diseño.
Diseñado en México, hecho a mano en Japón
El armazón El Chopo fue diseñado en la Ciudad de México y fabricado a mano en Japón, combinando referencias históricas de la óptica con una visión contemporánea.
La propuesta está disponible tanto en versión oftálmica como solar.

Ficha técnica
Armazón: El Chopo
Versiones: Oftálmica y Solar
Material: Acetato Mazzucchelli
Lente: 32 mm
Puente: 37 mm
Varilla: 145 mm
Fabricación: Hecho a mano en Japón
Diseño: Ciudad de México
Una campaña con sonido propio
La experiencia de Gramo El Chopo también se extiende a la música. La marca complementa el lanzamiento con una playlist disponible en Spotify, reforzando la conexión entre el armazón, la fotografía y la cultura musical que dio origen a la identidad del Chopo.
Más que recuperar una estética, El Chopo propone mirar hacia una historia que sigue viva: la de las calles, la música, las subculturas y las personas que encontraron en este espacio una forma de expresarse sin pedir permiso.
Una campaña donde los lentes funcionan como objeto de diseño, pero también como un guiño a una generación que convirtió la identidad en una declaración.
Fotografías: Toni François
Campaña: Gramo presenta El Chopo





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