El próximo 12 de agosto de 2026, el cielo será escenario de uno de los fenómenos astronómicos más esperados del año: un eclipse solar total. La Luna se colocará entre la Tierra y el Sol hasta cubrirlo por completo durante un breve periodo en las zonas que se encuentren dentro de la franja de totalidad. En España, el fenómeno será especialmente relevante, ya que será el primer eclipse solar total visible desde la Península Ibérica en más de un siglo.
Además de observarlo, muchas personas buscarán conservar una imagen del momento. Sin embargo, fotografiar un eclipse no consiste simplemente en apuntar el celular hacia el cielo y presionar el botón. La intensidad de la luz solar puede dañar tanto los ojos como los sensores de algunos dispositivos si no se toman las precauciones necesarias.
Antes del eclipse: planificar es parte de la fotografía
Uno de los errores más comunes es pensar en la fotografía cuando comienza el fenómeno. Para entonces, puede ser demasiado tarde para buscar el lugar adecuado, configurar el equipo o familiarizarse con los controles de la cámara.
Lo primero es conocer la trayectoria del eclipse desde el lugar donde se observará. La duración y el grado de ocultación del Sol dependen de la ubicación, por lo que no será igual fotografiarlo desde una zona dentro de la franja de totalidad que desde un sitio donde únicamente se observe de manera parcial.
También conviene revisar con anticipación el pronóstico meteorológico, localizar un sitio con un horizonte despejado y evitar, en la medida de lo posible, edificios, árboles o elementos que puedan bloquear la vista del cielo.
Si se utilizará una cámara, es recomendable hacer pruebas días antes. Tener lista la configuración permitirá concentrarse en el momento en lugar de intentar descubrir los controles mientras el eclipse está ocurriendo.

¿Se puede fotografiar con un celular?
Sí. No es necesario contar con una cámara profesional para intentar capturar el eclipse, aunque las limitaciones de un teléfono hacen que el resultado sea diferente.
El principal problema es el tamaño aparente del Sol. Incluso con los sistemas de zoom de algunos teléfonos, el astro puede aparecer relativamente pequeño dentro del encuadre. Por eso, una fotografía del eclipse puede funcionar mejor si incorpora elementos del paisaje, como edificios, montañas, árboles o personas.
El modo manual, disponible en algunos dispositivos, permite controlar parámetros como la exposición y el enfoque. Si el teléfono cuenta con teleobjetivo, puede aprovecharse para conseguir un mayor acercamiento.
También es importante evitar utilizar el zoom digital en exceso, ya que puede reducir considerablemente la calidad de la imagen.
La exposición será clave
El Sol es una fuente de luz extremadamente intensa. Si la cámara utiliza una exposición automática, puede intentar compensar la escena y terminar generando una imagen sobreexpuesta.
Una estrategia recomendable es comenzar con una exposición relativamente corta y realizar varias pruebas. En cámaras que permiten controles manuales, se puede ajustar la velocidad de obturación, la apertura y el ISO hasta encontrar un equilibrio que conserve los detalles del fenómeno.
Durante las diferentes fases del eclipse las condiciones de iluminación cambiarán rápidamente, por lo que una configuración que funciona al principio puede dejar de ser adecuada unos minutos después.
Por esta razón, fotografiar en formato RAW puede ser especialmente útil para quienes utilizan una cámara que lo permite, ya que proporciona mayor margen para ajustar posteriormente la exposición y otros parámetros durante la edición.

El trípode puede marcar la diferencia
Un trípode resulta especialmente útil cuando se utiliza un teleobjetivo o se realizan fotografías con exposiciones más largas.
Además de evitar movimientos involuntarios, permite mantener el encuadre estable y concentrarse en los cambios que ocurren en el cielo.
Para quienes fotografíen con celular, un pequeño trípode también puede facilitar la tarea, sobre todo si se desea realizar una secuencia de fotografías desde el mismo punto.
Otra opción es utilizar el temporizador o un disparador remoto para evitar mover el dispositivo al presionar el botón de captura.
La seguridad está antes que la fotografía
Este es el punto más importante. Nunca se debe mirar directamente al Sol a través de la cámara, el celular, binoculares o un telescopio sin filtros solares adecuados.
Durante las fases parciales del eclipse, observar el Sol sin protección puede provocar lesiones oculares graves. Las gafas de sol convencionales no sirven para proteger la vista.
Las autoridades y organismos especializados recomiendan utilizar gafas para eclipses que cumplan con la norma ISO 12312-2. En España, durante los días previos al fenómeno se distribuyeron millones de gafas homologadas mediante diferentes instituciones y puntos de acceso público.
La misma precaución aplica al equipo fotográfico: no se debe colocar un filtro improvisado frente al lente. Los filtros adecuados deben estar diseñados específicamente para observación solar y colocarse de manera correcta.

¿Qué ocurre durante la totalidad?
Existe una excepción importante durante un eclipse solar total: la fase de totalidad, cuando la Luna cubre completamente el disco solar.
En ese momento, desde las zonas que se encuentran dentro de la franja de totalidad, es posible observar el fenómeno sin las gafas solares durante el breve periodo en que el Sol está completamente oculto. Sin embargo, las gafas deben volver a colocarse antes de que reaparezca cualquier parte del disco solar.
La totalidad es también el momento en que aparecen algunas de las imágenes más espectaculares del fenómeno: el cielo se oscurece, la corona solar se hace visible y la iluminación del paisaje cambia de manera notable.
Para fotografiarla, conviene tener preparada una configuración diferente a la utilizada durante las fases parciales, ya que la cantidad de luz disminuye drásticamente.
No todo tiene que ser un primer plano del Sol
Una de las recomendaciones más interesantes para conseguir una fotografía diferente es no concentrarse únicamente en el eclipse.
El fenómeno puede utilizarse como parte de una composición más amplia. Una persona observando el cielo, una silueta urbana, una montaña o un paisaje pueden aportar escala y contexto a la imagen.
También es posible realizar una secuencia de fotografías para mostrar cómo cambia la posición de la Luna frente al Sol a lo largo del tiempo. Para ello, es fundamental mantener la cámara fija y utilizar un intervalo constante entre cada captura.
Un fenómeno para observar antes de intentar capturarlo
La fotografía puede convertirse en una manera de conservar el recuerdo del eclipse, pero no debería impedir disfrutar del fenómeno.
El 12 de agosto de 2026, millones de personas dirigirán la mirada hacia el cielo para observar cómo la Luna oculta al Sol. En España, cerca del 40 % del territorio estará dentro de la franja de totalidad, mientras que en otras regiones el eclipse podrá observarse de forma parcial.
Para quienes quieran fotografiarlo, la clave será llegar preparados: elegir con anticipación el lugar, conocer el equipo, hacer pruebas, utilizar protección solar certificada y no improvisar durante el fenómeno.
Al final, una buena fotografía dependerá tanto de la técnica como del momento. Y en un acontecimiento que durará apenas unos minutos en su fase más espectacular, tener todo listo puede ser la diferencia entre conseguir una imagen memorable o terminar con cientos de fotografías borrosas del cielo.


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