El bienestar emocional forma parte de las condiciones que permiten a niñas, niños y adolescentes aprender, convivir y desarrollarse de manera integral. Dentro de las comunidades escolares, reconocer las emociones, comprender las necesidades personales y establecer relaciones basadas en el respeto resulta fundamental para construir ambientes favorables para el aprendizaje.
Bajo esta perspectiva, el IHE, a través de la Dirección General de Acompañamiento Socioemocional y Educativo, realizó el Tercer Congreso de Educación Socioemocional “Construir desde lo humano: La escuela que nos necesita”, dirigido a docentes y figuras educativas para fortalecer el bienestar integral y promover una cultura de cuidado, empatía y respeto en las escuelas de Hidalgo.
La salud mental como parte del aprendizaje
El encuentro abordó la salud mental como una dimensión fundamental del bienestar y el aprendizaje, tema que adquiere relevancia con la declaratoria del Congreso del Estado que establece el 10 de octubre como Día Estatal de la Salud Mental.
Durante las actividades, las y los participantes recibieron herramientas para reconocer sus propias necesidades emocionales y fortalecer el acompañamiento que ofrecen a estudiantes y demás integrantes de las comunidades educativas.
En representación de Natividad Castrejón Valdez, Maricarmen Mandujano Cerrilla, subsecretaria de Administración y Finanzas, destacó la importancia de reconocer, validar y atender las emociones propias y las de otras personas.
Señaló que este proceso contribuye a construir ambientes escolares basados en el respeto, la empatía y la convivencia pacífica, donde las relaciones humanas ocupen un lugar central.
.jpeg)
Docentes que también necesitan espacios de cuidado
Por su parte, Samuel Nava Alcántara, director general de Acompañamiento Socioemocional y Educativo, señaló que el bienestar emocional representa un componente indispensable para el desarrollo de comunidades escolares saludables.
Asimismo, destacó la importancia del trabajo conjunto para promover relaciones más empáticas, solidarias y responsables entre quienes integran los espacios educativos.
Como parte del programa, se impartió un taller de autocuidado, en el que las y los participantes identificaron la importancia de reconocer sus necesidades personales y establecer espacios cotidianos para atenderlas.
Esta actividad permitió reflexionar sobre el papel que tiene el cuidado personal en la vida de quienes acompañan los procesos educativos, así como sobre la necesidad de contar con herramientas que favorezcan su bienestar emocional.
.jpeg)
Teatro y reflexión sobre la ansiedad escolar
El congreso también contó con la participación de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), que presentó la obra de teatro “Mirándome al espejo” y la conferencia magistral “Ansiedad escolar”.
Durante esta última actividad se abordó la ansiedad y su impacto en el entorno educativo, con el propósito de ampliar la comprensión de una condición que puede influir en la experiencia escolar y en el bienestar de quienes forman parte de las comunidades educativas.
La incorporación de expresiones artísticas y espacios de análisis permitió diversificar las formas de acercamiento a los temas socioemocionales y generar oportunidades para la reflexión desde distintas perspectivas.
.jpeg)
Herramientas para fortalecer el acompañamiento
Como parte del cierre, se desarrollaron talleres simultáneos sobre distintas dimensiones del cuidado y el acompañamiento socioemocional.
En estos espacios, las y los asistentes intercambiaron experiencias, analizaron los retos que enfrentan en sus comunidades educativas y conocieron herramientas para fortalecer el apoyo que brindan tanto al personal educativo como al alumnado.
El intercambio permitió reconocer que cada comunidad escolar presenta necesidades particulares y que la atención socioemocional requiere estrategias sensibles a sus características, además de la participación de quienes conviven diariamente en estos espacios.
Una escuela que coloca a las personas en el centro
La educación socioemocional implica reconocer que el aprendizaje no ocurre de manera aislada de las emociones, las relaciones personales y las experiencias cotidianas. Una comunidad escolar que escucha, acompaña y promueve el respeto puede generar mejores condiciones para la convivencia y el desarrollo integral de sus integrantes.
Por ello, fortalecer las herramientas de docentes y figuras educativas también significa ampliar sus posibilidades para identificar necesidades, comprender distintas situaciones y ofrecer un acompañamiento más cercano a niñas, niños y adolescentes.


.jpg)



