El cortometraje Oc ni temiki (Sigo soñando), filmado en la comunidad de Cinco Señores, en el municipio de Ajalpan, Puebla, fue nominado a los Premios Ariel, el máximo reconocimiento que otorga la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC). La producción destaca por estar hablada completamente en náhuatl y contar con la participación de habitantes de la propia comunidad como parte de su elenco.
La nominación representa un importante reconocimiento para el cine realizado desde las comunidades indígenas, al poner en el centro una historia narrada en una lengua originaria y protagonizada por personas que forman parte del contexto donde fue filmada.

Oc ni temiki (Sigo soñando) retrata la realidad de una comunidad desde una mirada íntima, explorando temas relacionados con la memoria, la identidad y los sueños. La producción apuesta por una representación auténtica de la vida cotidiana, dando voz a personajes que pocas veces encuentran espacio dentro del cine comercial.
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención es que los actores pertenecen a la comunidad de Cinco Señores, lo que aporta naturalidad a las interpretaciones y fortalece el vínculo entre la historia y el territorio donde fue creada. Asimismo, el uso del náhuatl contribuye a visibilizar y preservar una de las lenguas originarias con mayor presencia en México.
Los Premios Ariel son considerados el galardón más importante del cine mexicano y reconocen cada año a las producciones, intérpretes y creadores más destacados de la industria. Obtener una nominación representa un impulso significativo para las obras independientes y para proyectos que buscan ampliar la diversidad de historias en la pantalla.

La nominación de Oc ni temiki (Sigo soñando) también refleja el creciente interés por impulsar producciones realizadas desde las comunidades indígenas, donde las lenguas originarias y las tradiciones locales forman parte esencial de la narrativa. En los últimos años, este tipo de proyectos ha ganado mayor presencia en festivales nacionales e internacionales, mostrando la riqueza cultural de México a través del cine.
Con este reconocimiento, el cortometraje no solo aspira a obtener una estatuilla del Ariel, sino que también contribuye a abrir nuevos espacios para las historias contadas desde las comunidades originarias, demostrando que el cine puede convertirse en una herramienta para preservar la identidad, fortalecer las lenguas indígenas y acercar al público a realidades poco representadas en la gran pantalla.


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