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¿Qué ver y qué escuchar?
28/1/2026

Un museo en Países Bajos convierte la comida en arte y redefine cómo la vemos

Un museo que usa la comida como lenguaje artístico para cuestionar consumo y cotidianeidad.

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28/1/2026

Un museo en Países Bajos convierte la comida en arte y redefine cómo la vemos

Un museo que usa la comida como lenguaje artístico para cuestionar consumo y cotidianeidad.

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A unos 40 minutos de Ámsterdam, en la localidad de Lisse (Países Bajos), se encuentra el LAM Museum (Lisser Art Museum), un espacio singular que ha logrado atraer la atención internacional por su enfoque creativo e insólito: el arte inspirado en la comida, la bebida y el consumo cotidiano.

Inaugurado en 2018 en los terrenos del antiguo castillo de Teylingen, el museo se ha consolidado como un referente del food art, una categoría artística en la que los alimentos y su simbología se presentan como punto de partida para explorar temas complejos como identidad, exceso, memoria, alimentación y sociedad.

Una colección tan sorprendente como provocadora

La colección del LAM —considerada una de las más completas del mundo en su tipo— incluye obras que desafían las expectativas sobre lo que puede considerarse arte. Entre las piezas más comentadas están:

  • Una escultura de uvas cubiertas de moho hecha con cuentas de cristal y piedras preciosas, una obra que evoca la fugacidad de la vida y el paso del tiempo desde una perspectiva inesperada.
  • Un retrato formado por salchichas, que, más allá de su aspecto curioso, invita a reflexionar sobre la presencia de la carne procesada en nuestras vidas y cómo construimos significados alrededor de los alimentos.
  • Una máquina de chicles masticados, elaborada con azúcar, sirope y agua recubierta de plástico, que genera sensaciones encontradas entre ternura y rechazo, y pone en cuestión las asociaciones emocionales que tenemos con ciertos productos alimentarios.

Además de estas piezas, la colección abarca pinturas, esculturas, instalaciones, obras digitales y piezas de arte sonoro que muestran la diversidad de aproximaciones artísticas al tema de la comida.

Más allá de lo visual: experiencias y participación

El LAM no se limita a exhibir obras para observarse de forma pasiva. La institución fomenta la interacción del público. No hay cartelas tradicionales junto a las piezas; en cambio, los visitantes acceden a la información a través de códigos QR, que permiten descubrir las historias, técnicas e intenciones detrás de cada obra.

Además, el personal del museo, conocido como Viewing Coaches, no solo responde preguntas, sino que anima a los visitantes a participar en conversaciones sobre las obras y compartir sus propias interpretaciones, creando así una experiencia más rica y participativa.

El museo también organiza actividades especiales como “Taste an Artwork”, que relaciona sabores concretos con piezas de la colección, expandiendo la experiencia artística a los sentidos.

Un lugar para pensar y saborear lo cotidiano

Para su directora, Sietske van Zanten, el objetivo del LAM es ofrecer una mirada nueva sobre lo ordinario: transformar objetos y prácticas que forman parte de la vida diaria —como comer, beber o comprar— en relatos visuales, sensoriales y conceptuales que nos hagan reflexionar sobre nuestra relación con el mundo que nos rodea.

Situado en un entorno histórico cercano al famoso jardín de tulipanes de Keukenhof, el museo invita a los visitantes tanto a apreciar obras sorprendentes como a cuestionar sus propias experiencias con la comida, desde el placer y la nostalgia hasta la crítica social y ecológica.

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