¿Cómo se mantiene viva una tradición a través de las generaciones? En México, las respuestas están en las ofrendas, los alimentos que se preparan cada año, la música y las costumbres que reúnen a las familias para recordar a quienes ya no están. Con esa riqueza cultural como protagonista, el Senado de la República abrió sus puertas a Mictlán y Xantolo: tradición, altares de México y cocinas de Todos Santos, una exposición que llevó parte de las celebraciones de Día de Muertos al recinto legislativo.

La muestra fue inaugurada el 27 de octubre por las senadoras Simey Olvera Bautista y Luisa Cortés García, con el propósito de compartir las tradiciones de la Huasteca hidalguense y oaxaqueña, además de otras expresiones culturales del país.
Durante el encuentro, Simey Olvera destacó la importancia de las tradiciones como una forma de honrar la memoria de familiares y amigos que han fallecido. A través de danzas, música, gastronomía, ofrendas y expresiones artísticas, explicó, las comunidades mantienen viva una herencia cultural que se transmite de generación en generación.
La legisladora también señaló que este tipo de exposiciones permiten reconocer la riqueza de las comunidades, visibilizar el trabajo de las personas portadoras de tradición y compartir la diversidad cultural de México. En ese sentido, destacó la labor de las cocineras tradicionales, quienes contribuyen a preservar los sabores y conocimientos que forman parte de la identidad gastronómica del país.

Tradiciones que cuentan historias
Más allá de los elementos que distinguen a cada celebración, el Día de Muertos representa una oportunidad para reflexionar sobre la manera en que las comunidades mexicanas mantienen el vínculo con sus antepasados.
Durante la inauguración, Luisa Cortés García destacó que, para los pueblos indígenas y afromexicanos, la muerte forma parte de una cosmovisión en la que la naturaleza, la espiritualidad, los antepasados y la comunidad mantienen una relación profunda.
Desde esta perspectiva, las tradiciones no solo remiten al pasado, sino que también ayudan a construir identidad en el presente. Los conocimientos, rituales y expresiones artísticas encuentran continuidad en las nuevas generaciones, que los reciben y adaptan sin perder de vista su origen.
Siete ofrendas y sabores de México

La exposición estuvo integrada por siete ofrendas procedentes de Hidalgo, Querétaro, Guerrero y la alcaldía Azcapotzalco, en la Ciudad de México. Entre sus elementos destacaron la flor de cempasúchil, las flores silvestres, el copal y los tamales, símbolos que forman parte de distintas maneras de recibir y recordar a los difuntos.
El recorrido también incorporó expositores de chocolate, semillas, mezcal, pan de muerto, artesanías y accesorios elaborados con materiales naturales, como ámbar y otras resinas. A ello se sumaron cráneos decorados con flores y piedras de distintas regiones, así como personas caracterizadas de catrinas.

Con esta muestra, el Senado reunió expresiones culturales de diferentes territorios en un mismo espacio, poniendo de relieve la diversidad de las celebraciones de Todos Santos en México.
Porque preservar una tradición implica mucho más que repetir una costumbre: significa reconocer a las comunidades que la sostienen, valorar los conocimientos que comparten y mantener viva una memoria que continúa dando identidad a los pueblos.


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