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Drinks & food
5/10/2026

Pan de muerto, sabores y tradición: así se vivió el festival en CDMX

La temporada de Día de Muertos llegó a la Ciudad de México con una experiencia que convirtió a uno de los sabores más representativos de México en el protagonista de un fin de semana lleno de gastronomía, creatividad y tradición.

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5/10/2026

Pan de muerto, sabores y tradición: así se vivió el festival en CDMX

La temporada de Día de Muertos llegó a la Ciudad de México con una experiencia que convirtió a uno de los sabores más representativos de México en el protagonista de un fin de semana lleno de gastronomía, creatividad y tradición.

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Octubre trae consigo muchas cosas: tardes más frescas, flores de cempasúchil, preparativos para Día de Muertos y, por supuesto, el regreso de uno de los sabores más esperados de la temporada. El pan de muerto volvió a ser protagonista en la Ciudad de México con la sexta edición de su festival en el Museo Kaluz, donde durante el 3 y 4 de octubre los visitantes pudieron descubrir que este tradicional pan también puede reinventarse.

Ubicado frente a la Alameda Central, el museo recibió a quienes llegaron con ganas de probar, comparar y encontrar una nueva versión favorita de este clásico mexicano. La experiencia reunió a 13 proyectos gastronómicos, la mayor participación registrada en la historia del festival, con propuestas que fueron desde las recetas tradicionales hasta combinaciones mucho más inesperadas.

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Cuando la tradición se reinventa

Una de las particularidades de esta edición fue precisamente la variedad. El tradicional pan de muerto convivió con propuestas que incorporaron ingredientes como lavanda, guayaba, cacao, hoja santa y calabaza, demostrando que una receta asociada directamente con una celebración mexicana también puede encontrar nuevas formas de llegar a las generaciones actuales.

Pero la experiencia no terminó en el pan. También hubo helado de pan de muerto, bebidas, licores y diferentes preparaciones inspiradas en los sabores de la temporada, creando un recorrido gastronómico en el que cada expositor tenía una interpretación distinta de este alimento.

Entre los participantes estuvieron Meyvi Helados, M.A.N.S.I.O., El Gringo Naco, Pastelería Mallorca México, Elizondo Pastelerías, Le Crois, Mater, Miel Me Sabe, Consuelo Panadería, Restaurante Matisse, Legión de Pan, Kuchen x Las Reliquias y El Pan de María – María 138.

Una experiencia para probar y crear

Además de degustar, el festival invitó a los asistentes a involucrarse directamente con la tradición. Uno de los talleres más llamativos fue el de boleado, donde cada participante pudo preparar su propio mini pan de muerto y llevárselo recién horneado.

También se instaló una estación de aromas, pensada para relacionar distintos olores con los ingredientes y tradiciones de la temporada, convirtiendo la visita en una experiencia que involucró más de un sentido.

Otra de las dinámicas que llamó la atención fue el regreso del Pasaporte Digital, mediante el cual los visitantes pudieron recorrer los diferentes espacios y evaluar las propuestas de los expositores de acuerdo con aspectos como sabor, presentación, innovación y decoración.

Al completar el recorrido, los participantes recibieron un reconocimiento personalizado como Catador Oficial de Pan de Muerto del Museo Kaluz.

Una tradición que sigue encontrando nuevas formas

Más allá de probar un pan diferente, este tipo de encuentros muestran cómo las tradiciones gastronómicas pueden mantenerse vigentes cuando encuentran nuevas formas de conectar con quienes las disfrutan.

El pan de muerto continúa siendo uno de los sabores que anuncian la llegada de Día de Muertos, pero experiencias como este festival demuestran que su historia no está peleada con la creatividad.

Entre recetas clásicas, ingredientes inesperados, aromas y nuevas interpretaciones, el Museo Kaluz convirtió durante este fin de semana una tradición que se disfruta cada año en una experiencia para probar, descubrir y celebrar la gastronomía mexicana.

Y quizá esa sea una de las mejores partes de esta temporada: que mientras algunas tradiciones permanecen intactas, otras encuentran nuevas maneras de sorprendernos.

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