La polémica entre Sasha Sokol y Luis de Llano volvió al centro de la conversación pública este jueves 5 de noviembre, luego de que el productor difundiera un video con una disculpa pública dirigida a la cantante. Sin embargo, la respuesta de Sasha fue contundente: el mensaje no corresponde a lo que ordenó la autoridad judicial.
El caso, que comenzó en 2022, vuelve a generar debate sobre el abuso de poder, la responsabilidad y las consecuencias de las relaciones entre adultos y menores de edad.
¿Qué dijo Luis de Llano?
En su video, el productor reconoció su responsabilidad civil por daño moral y admitió que algunas de sus declaraciones anteriores fueron desafortunadas e inexactas. También expresó una solicitud pública de perdón y se comprometió a no volver a mencionar a Sasha en medios de comunicación ni redes sociales.
El mensaje llegó después de un proceso legal de cuatro años, a raíz de la demanda que la cantante presentó por las declaraciones del productor sobre la relación que ambos tuvieron durante la década de los ochenta.

La respuesta de Sasha Sokol
A través de sus redes sociales, Sasha explicó que el video no representa la disculpa que ordenó el tribunal y cuyo texto quedó firme desde enero de 2026.
La cantante señaló que la resolución exige reconocer expresamente que ella tenía 14 años cuando ocurrieron los hechos, que no podía consentir una relación de esa naturaleza y que Luis de Llano actuó desde una posición de poder. También precisó que sus padres no fueron cómplices.
Sasha sostuvo que el productor incurrió en un nuevo incumplimiento de la sentencia al publicar un mensaje distinto al que estableció la autoridad.
Un caso que marcó un precedente
La demanda por daño moral que Sasha presentó en marzo de 2022 tuvo un recorrido judicial que confirmó la responsabilidad civil del productor. La resolución reconoció el daño a la dignidad, el honor y la integridad de la cantante, además de establecer medidas de reparación.
La controversia vuelve a poner sobre la mesa la importancia de escuchar a las víctimas y reconocer las relaciones de poder que pueden existir detrás de determinados vínculos.
El debate ya no gira únicamente alrededor de una disculpa pública, sino de quién tiene la responsabilidad de cumplir una resolución judicial y de qué manera debe hacerlo.






