Durante más de dos décadas, miles de familias de Mineral de la Reforma enfrentaron las consecuencias de un crecimiento urbano sin una adecuada formalización administrativa. Ante este escenario, el gobierno municipal, encabezado por Eduardo Medécigo Rubio, ha impulsado acciones para regularizar la situación de seis fraccionamientos y fortalecer la gestión del territorio.
La entrega-recepción de estos desarrollos representa un paso relevante para que el municipio pueda asumir de manera formal responsabilidades relacionadas con alumbrado público, recolección de basura, mantenimiento, seguridad y atención de espacios públicos, además de facilitar futuras intervenciones en infraestructura.
Convertir la certeza jurídica en servicios
La regularización no se limita a resolver un procedimiento administrativo. De acuerdo con el gobierno municipal, mientras un fraccionamiento no cuenta con su entrega formal, existen restricciones legales para destinar recursos públicos a determinadas obras y servicios dentro de estos espacios.
Con la conclusión de estos procesos, el municipio podrá incorporar los fraccionamientos a su operación y establecer condiciones para atender áreas verdes, vialidades y espacios públicos, además de asumir de manera legal la prestación de servicios básicos.
Este proceso también tiene un impacto en materia catastral y hacendaria, ya que permite actualizar los registros correspondientes y fortalecer la recaudación por concepto de predial y derechos municipales.

Un rezago que se convirtió en problema urbano
Las autoridades municipales señalaron que parte de las dificultades actuales tiene su origen en un modelo de crecimiento inmobiliario que durante años permitió el desarrollo de fraccionamientos sin completar los procesos necesarios para su incorporación formal al municipio.
Esta situación generó un círculo complejo para las familias: por un lado, existían necesidades de servicios e infraestructura; por otro, la falta de regularización limitaba la capacidad institucional para atenderlas con recursos públicos.
La administración municipal plantea que resolver este rezago implica cerrar una deuda institucional con las familias y establecer condiciones para que los servicios públicos puedan llegar de manera formal a las comunidades.

Más control para el crecimiento futuro
El proceso de regularización también se acompaña de una política enfocada en fortalecer el ordenamiento territorial y la supervisión del desarrollo inmobiliario.
La intención es evitar que nuevos fraccionamientos o asentamientos enfrenten las mismas dificultades que hoy requieren procesos de regularización, mediante un crecimiento urbano sujeto a reglas y mecanismos de control más estrictos.







