El artista escénico y activista Lukas Avendaño se convirtió en el primer mexicano en recibir un reconocimiento otorgado por la Foundation for Contemporary Arts (FCA) de Nueva York, una de las organizaciones independientes más importantes dedicadas al impulso de las artes contemporáneas. La distinción reconoce su trayectoria artística, su trabajo comunitario y la relevancia internacional de su propuesta escénica.

Originario de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, Avendaño nació en 1977 y pertenece a la comunidad muxe, una identidad de género reconocida dentro de la cultura zapoteca del Istmo de Tehuantepec. A lo largo de su carrera ha construido un lenguaje propio que combina danza contemporánea, performance, antropología y activismo para abordar temas como la identidad, el género, la memoria, la violencia y los derechos humanos.
El artista cursó estudios de Antropología Social en la Universidad Veracruzana, formación que ha influido de manera decisiva en su trabajo creativo. Sus piezas utilizan el cuerpo como una herramienta de reflexión para cuestionar estructuras sociales y explorar las relaciones entre sexualidad, etnicidad e identidad cultural. La propia FCA destaca que su obra funciona como una especie de "arqueología de la memoria", en la que el performance se convierte en un espacio de investigación y denuncia.

Entre sus montajes más representativos se encuentran Réquiem para un alcaraván y Buscando a Bruno. Esta última surgió tras la desaparición y posterior hallazgo sin vida de su hermano, Bruno Avendaño, en 2018, un hecho que transformó profundamente su producción artística y reforzó su activismo en favor de la verdad y la justicia para las personas desaparecidas en México.
La Foundation for Contemporary Arts resaltó que el trabajo de Avendaño trasciende la escena tradicional al integrar elementos de la militancia, la disidencia sexual, el folclore y la experimentación artística. De acuerdo con la organización, su propuesta desafía las convenciones y utiliza el arte como una herramienta para evidenciar las desigualdades, la violencia y la exclusión que enfrentan diversos sectores de la sociedad.

Tras recibir el reconocimiento, el artista agradeció el apoyo de quienes han acompañado su trayectoria y aseguró que continuará desarrollando su trabajo desde una perspectiva colectiva. "Seguimos trabajando", expresó en un mensaje compartido después del anuncio, en el que también destacó la importancia de crear desde espacios que, aunque a veces parezcan pequeños, generan una luz propia.
La dramaturga Malú Huacuja del Toro, quien acompañó a Avendaño durante la entrega del premio, explicó que esta distinción no se obtiene mediante convocatoria o postulación, sino que se concede por recomendación de colegas y especialistas del ámbito artístico, lo que refuerza el prestigio del reconocimiento.
Con este logro, Lukas Avendaño no solo escribe una página importante para el arte mexicano, sino que también da mayor visibilidad al talento proveniente de las comunidades indígenas y disidentes del país. Su reconocimiento por parte de la FCA representa un respaldo internacional a una trayectoria que ha encontrado en el arte una forma de preservar la memoria, cuestionar las estructuras sociales y abrir espacios para el diálogo sobre la diversidad y los derechos humanos.


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