Un nuevo libro ha vuelto a poner bajo los reflectores uno de los episodios más incómodos en la historia reciente del Museo Británico. La investigación periodística incluida en la obra The African Kingdom of Gold, del periodista e historiador Barnaby Phillips, revela que un antiguo empleado de la institución llegó a sustraer más de 300 piezas de arte del museo durante varios años.

Según el libro, el responsable fue Nigel Peverett, quien trabajaba en el museo y aprovechó su acceso a las colecciones para llevarse grabados y otras piezas antiguas. En algunos casos, retiraba o raspaba los números de catálogo que identificaban las obras para evitar que pudieran rastrearse, y posteriormente las vendía en el mercado de antigüedades de Portobello Road, en Londres.
La investigación reconstruye cómo el empleado sustraía las obras de forma aparentemente sencilla: ingresaba con una bolsa y salía con varias piezas ocultas entre sus pertenencias. El caso salió a la luz en 1992, cuando fue sorprendido intentando abandonar el museo con decenas de obras. Tras su detención, las autoridades recuperaron parte de los objetos robados en su domicilio, aunque muchas piezas ya habían sido vendidas y siguen desaparecidas.

De acuerdo con los registros citados en el libro, el museo logró recuperar al menos 55 piezas poco después del descubrimiento del robo. Sin embargo, se estima que varias decenas de obras continúan sin localizarse, ya que fueron vendidas a compradores desconocidos en el mercado del arte.
El caso también reaviva el debate sobre la seguridad y la gestión de las colecciones en el Museo Británico, una de las instituciones culturales más importantes del mundo, que alberga más de ocho millones de objetos que abarcan la historia de la humanidad.
En los últimos años, la institución ha enfrentado diversas controversias relacionadas con piezas desaparecidas o robadas, lo que ha impulsado reformas internas y nuevos sistemas de control para proteger su vasto patrimonio. La publicación del libro de Phillips no solo rescata un episodio poco conocido, sino que también reabre preguntas sobre la vigilancia de los museos y el mercado internacional de antigüedades.





.jpg)
