La Basílica de San Pedro, uno de los templos más emblemáticos del cristianismo, estrena una serie de iniciativas que transforman por completo la experiencia de millones de peregrinos y turistas que la visitan cada año. Estas novedades forman parte de las celebraciones por los 400 años de su consagración, ocurrida el 18 de noviembre de 1626, y combinan apertura de espacios inéditos con herramientas tecnológicas avanzadas.

Espacios antes inaccesibles, ahora abiertos al público
Entre las principales novedades anunciadas por el Vaticano está la apertura al público de zonas del complejo monumental que hasta ahora estaban cerradas. Una de ellas es la terraza superior de la basílica: hasta ahora solo se podía acceder a un tercio de este mirador, pero a partir de este año, la totalidad de la superficie será visitable. Allí se ha preparado una exposición permanente sobre la historia de la construcción y el mantenimiento del templo, con el fin de que los visitantes puedan conocer mejor su impresionante legado arquitectónico y espiritual.
El arcipreste de la basílica, Cardenal Mauro Gambetti, explicó que estas áreas descubiertas no solo alivian la presión de personas en el interior del templo, sino que también permiten un mayor recogimiento espiritual y una experiencia más profunda para los peregrinos.
Además, se prevé la apertura futura de espacios como los grandes pabellones de las cúpulas Gregoriana y Clementina, que incorporarán propuestas didácticas pensadas especialmente para públicos jóvenes y familias.

Tecnología para gestionar visitantes y preservar el templo
Para gestionar mejor el enorme flujo turístico —la basílica recibió cerca de 20 millones de visitantes solo en el último año—, el Vaticano implementará un nuevo sistema de acceso digital llamado SmartPass, integrado en la web oficial. Este mecanismo permitirá reservar horarios y monitorear en tiempo real la presencia de personas, mejorando tanto la seguridad como la calidad del recorrido.
El uso de sensores y herramientas digitales busca no solo optimizar la logística, sino también proteger el ambiente sagrado de la basílica y apoyar su conservación a largo plazo, en un equilibrio entre tradición y modernidad.

Celebraciones culturales y espirituales
La conmemoración del cuarto centenario también está acompañada de un amplio programa de actividades culturales y religiosas. El 20 de febrero se inauguró una Vía Crucis permanente, obra del artista suizo Manuel Durr. Además, se ofrecerán elevaciones espirituales de oración y canto polifónico cada sábado por la tarde y varias lecciones solemnes sobre el significado histórico y teológico de la dedicación de la basílica.
Las celebraciones continuarán con eventos pastorales y meditaciones a lo largo del año, culminando con una Misa solemne presidida por el Papa el 18 de noviembre de 2026, justo cuatro siglos después de la consagración original.
Un legado para el futuro
Más allá de las mejoras físicas y tecnológicas, las autoridades del Vaticano han señalado que este aniversario no se concibe como una simple efeméride histórica, sino como una oportunidad para reforzar la memoria espiritual del lugar y su significado para la fe cristiana. El proyecto busca que la basílica siga siendo un espacio de encuentro entre tradición, arte, historia y espiritualidad, y que reciba de manera organizada a millones de visitantes de todo el mundo.






