La primera luna llena del año ya pasó, pero este 2026 trae otro espectáculo celeste que amantes de la astronomía, fotógrafos y simples curiosos no querrán perderse: la Luna de Nieve. Este nombre tradicional hace referencia a la segunda luna llena del año, que se observará con gran brillo en el cielo nocturno de México y otras latitudes del hemisferio norte.
¿Qué es la Luna de Nieve?
Contrario a lo que sugiere el nombre, la Luna de Nieve no cambia la composición física de nuestro satélite, sino que debe su denominación a antiguas tradiciones de pueblos norteamericanos que asociaban la luna llena de febrero con las nevadas más intensas del invierno. En culturas indígenas este fenómeno también fue llamado Luna del Hambre, Luna de Hielo o Luna del Oso. Reflejaban las dificultades climáticas de esa época.
Además de su origen etimológico, este evento tiene un peso simbólico: para muchas personas representa un momento de introspección, resistencia y preparación para nuevos ciclos, justo antes de la llegada de la primavera.

Cuándo y cómo verla desde México
Según datos astronómicos, la Luna de Nieve 2026 alcanzará su punto máximo de plenitud el domingo 1 de febrero a las 16:09 horas, tiempo del centro de México. Aunque este instante ocurre aún con luz solar, al caer la noche la Luna ya se verá completamente llena y brillante en el cielo, lo que ofrece un excelente espectáculo visual.
Para disfrutarla plenamente, los expertos recomiendan:
- Buscar un lugar alto y despejado, lejos de la contaminación lumínica y obstáculos como edificios o árboles.
- Observar después del anochecer, cuando el cielo esté oscuro y la luna llena gane contraste contra el firmamento.
- No es necesario un equipo sofisticado; con la vista desnuda, unos binoculares o una cámara con buen zoom se puede apreciar con gran detalle.

Un espectáculo accesible para todos
A diferencia de fenómenos más complejos, como eclipses totales o lluvias de meteoros, la Luna de Nieve es un evento simple y accesible, ideal incluso para quienes recién se interesan por la astronomía. Basta con levantar la mirada al cielo nocturno para admirar el disco lunar completamente iluminado.
Este fenómeno también conecta al observador con una larga tradición humana de interpretar y celebrar las fases lunares, que durante milenios han servido para medir el paso del tiempo y marcar ciclos agrícolas y culturales.


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