La formación de valores durante la primera infancia representa una base importante para el desarrollo personal y la convivencia en sociedad. A través de experiencias cotidianas, las niñas y los niños comienzan a reconocer la importancia de la honestidad, el respeto y la responsabilidad, principios que pueden acompañarlos a lo largo de su vida.
Con esta perspectiva, el IHE impulsa la formación ética desde los primeros años mediante el programa “Semilleros de la Honestidad”, una iniciativa que busca acercar estos valores a la niñez con actividades accesibles, dinámicas y acordes con su etapa de desarrollo.
Inicia el programa en Pachuca
El programa “Semilleros de la Honestidad” comenzó en el Jardín de Niños “Hontoria”, en Pachuca, y se desarrollará durante todo el ciclo escolar en jardines de niños generales e indígenas de Hidalgo, con la participación de estudiantes de tercer grado de preescolar.
En representación de Natividad Castrejón Valdez, Nancy Adriana León Vite, subsecretaria de Educación Básica, destacó que la formación de valores comienza desde la primera infancia y requiere la participación conjunta de las comunidades educativas y las familias.
La iniciativa busca que las niñas y los niños conozcan y comprendan la importancia de actuar con honestidad a partir de experiencias cercanas a su vida diaria, tanto en la escuela como en el hogar.

Aprender valores a través del juego
El programa es impulsado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, a través de las secretarías Anticorrupción y Buen Gobierno y de Educación Pública, con el apoyo de la Secretaría de Cultura.
Durante el encuentro, Alejandro Encinas Nájera, subsecretario de Buen Gobierno, explicó que “Semilleros de la Honestidad” utiliza recursos como actividades lúdicas, canciones e historias para acercar estos principios a la niñez y favorecer su aprendizaje dentro y fuera del aula.
Este enfoque permite abordar conceptos como la honestidad mediante situaciones que las y los estudiantes pueden comprender y relacionar con sus propias experiencias. De esta manera, el aprendizaje de valores se incorpora a dinámicas que favorecen la participación, la reflexión y la convivencia.

La participación de las familias y las escuelas
La formación ética durante la infancia no depende únicamente de los contenidos que se abordan en el salón de clases. Las experiencias familiares, las relaciones entre compañeros y el ejemplo de las personas adultas también influyen en la manera en que niñas y niños comprenden y practican los valores.
Por ello, la participación de docentes, familias y comunidades educativas resulta fundamental para dar continuidad a los aprendizajes y favorecer que principios como la honestidad se reflejen en las decisiones y acciones cotidianas.
La presencia del programa en jardines de niños generales e indígenas también permite acercar estas actividades a diferentes comunidades de Hidalgo, con atención a las características de sus contextos educativos.

Una apuesta por la formación integral
En el encuentro estuvieron presentes Jorge Reyes Hernández, alcalde de Pachuca; Karla Paola Tovar, directora general de Vinculación, en representación de Álvaro Martín Bardales Ramírez, secretario de la Contraloría estatal; Antuan Monzalvo Jacinto, representante de la Red de Impulsores de la Transformación del DIF Hidalgo, y Verónica Guadalupe Meza Escudero, directora del Jardín de Niños “Hontoria”, entre otras personas participantes.
Estas acciones se suman a la política educativa del gobernador Julio Menchaca Salazar y a las estrategias impulsadas por Natividad Castrejón para fortalecer la formación integral de niñas, niños y adolescentes en Hidalgo.
La importancia de “Semilleros de la Honestidad” radica en reconocer que los valores se construyen desde la infancia mediante el aprendizaje, la convivencia y el ejemplo. Acercar estos principios a las aulas permite abrir espacios para que las nuevas generaciones comprendan la relevancia de actuar con responsabilidad y respeto hacia los demás.






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