En el universo del arte surrealista, pocas figuras han logrado unir lo simbólico, lo místico y lo visual como lo hizo Leonora Carrington. Entre su vasta obra pictórica, una de las más fascinantes es su interpretación del tarot, un sistema de imágenes que no solo dialoga con la tradición esotérica, sino que también la reinventa desde una mirada profundamente personal.
El llamado “Tarot de Leonora Carrington” no es una baraja convencional, sino una serie de cartas ilustradas donde el simbolismo clásico del tarot se transforma en un lenguaje propio: híbridos entre humanos y animales, figuras alquímicas, arquetipos femeninos poderosos y escenas oníricas que parecen suspendidas entre el sueño y la mitología.
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Un tarot fuera de lo tradicional
A diferencia del tarot clásico —como el de Marsella o el Rider-Waite—, Carrington no busca seguir una estructura rígida. Sus cartas se alejan de la interpretación literal y se acercan más a una exploración emocional y psíquica.
En su obra, las figuras no representan únicamente “significados cerrados”, sino estados de conciencia: transformación, deseo, muerte simbólica, renacimiento y poder interior. El tarot se convierte así en un espejo del inconsciente más que en una herramienta de predicción.
El surrealismo como lenguaje espiritual
Carrington, una de las grandes exponentes del surrealismo, entendía el arte como una puerta hacia lo invisible. En su universo visual, lo místico no es decorativo, sino estructural.
Sus cartas están pobladas por seres híbridos, referencias alquímicas y símbolos esotéricos, filtrados por una sensibilidad profundamente femenina y autónoma. En lugar de reproducir la iconografía tradicional del tarot, la reinterpreta desde su propia mitología personal.

Mujeres, poder y transformación
Uno de los elementos más potentes de su tarot es la representación de la figura femenina. Lejos de ser pasiva o decorativa, la mujer en la obra de Carrington aparece como alquimista, criatura cósmica o guía espiritual.
Esta visión rompe con muchas de las lecturas tradicionales del tarot y propone una narrativa donde la intuición, la transformación y el conocimiento interior ocupan el centro.
Entre arte y experiencia simbólica
Más que una baraja funcional, el tarot de Leonora Carrington puede entenderse como una obra de arte conceptual. Cada carta funciona como una pieza autónoma, pero también como parte de un universo coherente donde lo onírico y lo simbólico conviven.
Su valor no está únicamente en “leer el futuro”, sino en provocar interpretación, introspección y diálogo con lo inconsciente.

Un legado que sigue vigente
Hoy, el tarot de Carrington sigue inspirando tanto a artistas como a lectores contemporáneos del tarot, que encuentran en su obra una alternativa más libre, intuitiva y artística.
En un mundo donde lo espiritual se ha comercializado y simplificado, su propuesta sigue siendo radical: el misterio no se explica, se imagina.





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