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¿Qué ver y qué escuchar?
24/3/2026

Director de la Gaceta UNAM deja el cargo por error ortográfico

La renuncia del director de la Gaceta UNAM reaviva el debate sobre ética periodística y responsabilidad ante errores editoriales.

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24/3/2026

Director de la Gaceta UNAM deja el cargo por error ortográfico

La renuncia del director de la Gaceta UNAM reaviva el debate sobre ética periodística y responsabilidad ante errores editoriales.

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El periodista Juan Pablo Becerra-Acosta Molina presentó su renuncia como director de la Gaceta UNAM luego de que un error ortográfico apareciera en la portada de una edición dedicada al centenario del poeta mexicano Jaime Sabines, uno de los autores más emblemáticos de la literatura nacional.

La decisión fue anunciada por el propio comunicador a través de redes sociales, donde reconoció públicamente la equivocación y dejó claro que el fallo no correspondía a la institución, sino a su responsabilidad directa.

El error que detonó la polémica

La edición en cuestión conmemoraba los 100 años del nacimiento de Sabines, celebrado el 26 de marzo de 2026. Sin embargo, en el sumario de la portada se incluyó la palabra “desollan”, cuando la forma correcta en ese contexto debía ser “desuellan”.

El detalle no pasó desapercibido. Lectores y usuarios en redes sociales detectaron rápidamente la errata y comenzaron a difundirla, lo que amplificó el alcance del error en cuestión de horas.

De acuerdo con el propio Becerra-Acosta, el fallo surgió durante un cambio de última hora en la redacción del texto. Originalmente, la portada hacía referencia a “versos desgarradores”, pero al intentar modificar la idea —y escribir el contenido en mayúsculas— se produjo la equivocación.

El periodista calificó el error como una “pifia imperdonable” y reiteró que fue completamente atribuible a él.

Una renuncia por responsabilidad editorial

Lejos de minimizar el incidente, Becerra-Acosta optó por presentar su renuncia como director de la publicación, cargo que ocupaba desde 2021.

“Es una equivocación enteramente mía”, expresó al asumir la responsabilidad, y subrayó que ni el equipo editorial ni la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) tuvieron participación en el error.

Su decisión abrió un debate en torno a los estándares del ejercicio periodístico y la ética profesional. Mientras algunos consideraron la renuncia como una medida excesiva frente a una errata, otros la interpretaron como un acto de congruencia poco habitual en el ámbito público.

Reacciones: entre la crítica y el respaldo

Aunque el error generó críticas iniciales —principalmente por tratarse de una publicación institucional de alto prestigio—, también provocó una ola de apoyo hacia el periodista.

Diversos usuarios, académicos y colegas destacaron el gesto de asumir la responsabilidad, señalando que equivocaciones de este tipo son comunes incluso en medios consolidados.

Para muchos, el foco dejó de estar en la errata y se trasladó hacia el valor simbólico de la renuncia: un acto que evidenció una postura ética frente al error en un contexto donde, con frecuencia, las fallas se diluyen o se atribuyen colectivamente.

Corrección y consecuencias

Tras la controversia, la versión digital de la Gaceta UNAM fue corregida el mismo día, sustituyendo la palabra errónea por la forma adecuada: “versos que desuellan”.

Sin embargo, los ejemplares impresos ya se encontraban en circulación, lo que hizo imposible evitar la difusión del error en su formato físico.

La Gaceta UNAM, fundada en 1954, es uno de los principales órganos de difusión de la universidad, con una larga tradición en la divulgación de contenidos académicos, científicos y culturales.  Por ello, el incidente adquirió mayor relevancia al tratarse de una publicación con altos estándares editoriales.

Más allá de la errata

El caso ha abierto una conversación más amplia sobre la cultura del error en el periodismo y en las instituciones públicas. ¿Hasta qué punto una equivocación justifica una renuncia? ¿Es un acto de integridad o una reacción desproporcionada?

Lo cierto es que, en medio del debate, la decisión de Becerra-Acosta dejó una reflexión vigente: en un entorno donde la responsabilidad suele diluirse, asumir plenamente las consecuencias sigue siendo un gesto que no pasa desapercibido.

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