La maison Dior presentó su campaña Primavera–Verano 2026 como una declaración de cambio, el cual da inicio formal de una nueva etapa creativa bajo la dirección de Jonathan Anderson. La propuesta no solo introduce una narrativa distinta, sino que rompe con esquemas históricos al unificar por primera vez las líneas femenina y masculina en una sola campaña.
Kylian Mbappé y el cruce entre moda y deporte
Kylian Mbappé se posiciona como uno de los rostros centrales de esta nueva era, esto refleja el cruce entre moda, deporte y cultura global. Su presencia simboliza una masculinidad moderna, segura y cercana, alineada con el enfoque que Anderson busca imprimir en la casa francesa: elegancia sin rigidez y sofisticación adaptable a la vida cotidiana.
La campaña se construye a partir de imágenes que funcionan como bocetos visuales, donde el protagonismo recae en el lenguaje corporal, la atmósfera y la construcción de personaje. Lejos de la perfección pulida de temporadas anteriores, Dior apuesta por una narrativa más humana y espontánea, con escenas que mezclan lo formal y lo cotidiano. En este primer capítulo conviven figuras del cine, la moda y el arte como Greta Lee, Louis Garrel y Sunday Rose, reforzando una identidad plural y culturalmente expansiva.
Un nuevo comienzo para la maison
El cambio también se refleja en el tratamiento del archivo de la maison. Anderson retoma códigos clásicos de Dior y los reinterpreta desde una perspectiva más flexible y funcional, pensada para distintos contextos y estilos de vida. Las prendas resultan reconocibles, pero adquieren un nuevo lenguaje visual que privilegia la libertad y la versatilidad sin perder el sello de la casa.
La elección de embajadores con perfiles diversos amplía el alcance cultural de Dior y redefine su identidad visual, conectando con nuevas generaciones sin romper con su legado. En este sentido, la presencia de Mbappé refuerza el diálogo entre el lujo y el deporte, dos universos que hoy convergen con naturalidad en el imaginario contemporáneo.






