El Tec de Monterrey Campus Hidalgo fortalece su propuesta educativa con la inauguración de tres nuevos laboratorios destinados a estudiantes de Profesional y PrepaTec. Estos espacios buscan llevar el aprendizaje más allá de la teoría para convertirlo en experiencias prácticas, retos reales y soluciones vinculadas con las necesidades de su comunidad.
Durante la inauguración, realizada el 26 de agosto en Pachuca, Hidalgo, autoridades del Tec, estudiantes, docentes, consejeros y representantes de instituciones educativas conocieron los nuevos espacios: el Laboratorio de Liderazgo y Competencias Directivas, de la Escuela de Negocios; el Laboratorio de Ciencias, de la Escuela de Ingeniería y Ciencias; y el Laboratorio STEAM de PrepaTec.
La propuesta parte de una idea clara: aprender haciendo. A través de la experimentación, la colaboración y el uso de tecnología, los estudiantes desarrollan habilidades que pueden trasladar a escenarios profesionales y a los retos de su propio entorno.
Ciencia y curiosidad desde PrepaTec
El Laboratorio STEAM de PrepaTec permite a los alumnos acercarse de manera práctica a disciplinas como biología, química, física y matemáticas. El objetivo es despertar su curiosidad científica, impulsar la formulación de preguntas y ayudarles a descubrir sus intereses y capacidades desde una etapa temprana.
“En este espacio, los jóvenes tienen la oportunidad de observar fenómenos, plantear preguntas y buscar respuestas que les permitan entender cómo funciona el mundo y cómo pueden participar en él”, explicó Armando Barragán, director del departamento de Ciencias, Matemáticas, Tecnología, Arte y Diseño de PrepaTec.

Liderazgo que también empieza por conocerse
Por su parte, el Laboratorio de Liderazgo y Competencias Directivas propone una experiencia diferente para desarrollar habilidades de liderazgo. Su metodología incorpora el juego serio mediante herramientas como juegos de mesa, Legos®, visores de realidad virtual y lápices de impresión 3D.
La intención es que los estudiantes puedan analizar escenarios, colaborar y tomar decisiones similares a las que encontrarán en el mundo empresarial.
Para Alicia Ángeles, directora de división de la Escuela de Negocios, el espacio también representa una oportunidad para trabajar en el autoconocimiento, a partir de preguntas como: ¿qué me apasiona?, ¿para qué soy bueno? y ¿cómo puedo agregar valor?
De esta manera, el liderazgo no se limita a dirigir equipos, sino que comienza con la capacidad de reconocer las propias fortalezas y comprender cómo las decisiones individuales pueden influir en los equipos, las organizaciones y la sociedad.

Tecnología con propósito
El tercer espacio, el Laboratorio de Ciencias de la Escuela de Ingeniería y Ciencias, lleva la experimentación a áreas como física, química, biología, matemáticas y computación. Cada grupo de ingeniería podrá contar con más de 75 horas de experimentación práctica por semestre, con herramientas enfocadas en robótica, automatización industrial, mecánica, electricidad, electromagnetismo y termodinámica.
Entre su equipamiento destaca el brazo colaborativo UR3, además de tecnología especializada que permitirá a los estudiantes enfrentarse a problemas que requieren creatividad, curiosidad y capacidad para encontrar soluciones.
“La tecnología, por sí sola, no transforma. Lo que transforma es la capacidad de las personas para utilizarla con propósito”, señaló David Conchouso, director de división de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Campus Hidalgo.
El laboratorio también incorpora telescopios, con los que los estudiantes podrán explorar el universo y aprovechar una de las características naturales de Hidalgo: sus cielos oscuros.
Formar desde el origen para transformar con sentido
Más allá de la tecnología y el equipamiento, la apertura de estos laboratorios responde a una visión educativa que busca conectar el conocimiento con el territorio, la cultura y la comunidad.
Bajo el concepto “formar con origen para transformar con sentido”, el Campus Hidalgo plantea que la educación también debe ayudar a los estudiantes a comprender su entorno, desarrollar criterio y convertir sus capacidades en contribuciones concretas.
Así, el aprendizaje comienza dentro del campus, pero encuentra su propósito cuando se relaciona con las oportunidades y necesidades de la región.
Con estos nuevos espacios, el Tec de Monterrey Campus Hidalgo apuesta por una formación en la que la teoría y la práctica van de la mano, con estudiantes capaces de experimentar, cuestionar, crear y, sobre todo, utilizar el conocimiento para generar impacto en su comunidad.





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