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Bienestar
13/2/2026

Creatina: del gimnasio al cerebro, lo que dice la ciencia sobre sus beneficios, límites y riesgos

Estudios recientes analizan su posible impacto en la función cognitiva, pero expertos advierten que su uso debe ser moderado y con supervisión profesional.

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13/2/2026

Creatina: del gimnasio al cerebro, lo que dice la ciencia sobre sus beneficios, límites y riesgos

Estudios recientes analizan su posible impacto en la función cognitiva, pero expertos advierten que su uso debe ser moderado y con supervisión profesional.

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La creatina, un suplemento ampliamente usado por deportistas para potenciar fuerza y masa muscular, ha recibido atención más allá del ámbito físico: recientes investigaciones sugieren que también podría influir en la función cerebral y en procesos cognitivos, aunque con advertencias importantes para su uso fuera del contexto clínico o deportivo.

¿Qué es la creatina?

La creatina es una molécula naturalmente producida por el cuerpo en órganos como el hígado, los riñones y el páncreas, y también se obtiene a través de alimentos como carnes rojas y pescados. En el organismo se convierte en fosfato de creatina, una forma de energía de reserva que ayuda a regenerar ATP —la principal fuente de energía celular— durante esfuerzos intensos.

Tradicionalmente asociada al rendimiento físico, la creatina ha sido utilizada durante décadas por atletas, pero su popularidad ha crecido entre el público general, desde personas mayores hasta quienes buscan mejorar funciones mentales o contrarrestar fatiga.

Evidencia reciente sobre el cerebro

Resultados de un estudio publicado en Scientific Reports revelan que una dosis alta y única de creatina (15–20 gramos) puede mejorar la velocidad de procesamiento cognitivo en más de 20 % durante la privación de sueño, además de reducir la fatiga percibida, en comparación con un placebo. Los efectos se observaron en pocas horas y se prolongaron hasta nueve horas después de la ingesta.

Los investigadores señalaron que, en situaciones de falta de sueño, el cerebro requiere más energía de lo habitual, lo que puede facilitar una mayor captación de creatina a través de la barrera hematoencefálica. Esta captación podría ayudar a preservar las reservas energéticas cerebrales y contrarrestar el deterioro cognitivo asociado al insomnio.

¿Significa esto que la creatina es un potenciador mental?

No necesariamente. Aunque estos resultados son prometedores, expertos advierten que no existe una dosis universal ni evidencia concluyente sobre beneficios cognitivos fuera de contextos específicos, como la privación de sueño o condiciones que incrementan la demanda energética del cerebro.

Instituciones como Mayo Clinic afirman que la creatina es generalmente segura en dosis apropiadas para adultos sanos a corto plazo, pero subrayan la falta de estudios sólidos sobre efectos a largo plazo o en poblaciones con enfermedades renales u otras condiciones médicas.

Además, aunque algunos trabajos preliminares sugieren posibles beneficios en memoria, estado de ánimo, ansiedad o sueño —y otros incluso exploran efectos cardiovasculares o antioxidantes— muchos de estos hallazgos requieren respaldo científico más amplio antes de ser considerados definitivos.

Beneficios comprobados y uso tradicional

La creatina sigue siendo uno de los suplementos más estudiados y respaldados para mejorar el rendimiento físico, especialmente en actividades de alta intensidad. También se ha demostrado que contribuye a la recuperación muscular y, cuando se combina con entrenamiento de resistencia, puede ayudar a preservar la densidad ósea, especialmente en mujeres posmenopáusicas.

En adolescentes deportistas, la suplementación puede aumentar el rendimiento entre 5 % y 15 % en deportes como fútbol o natación, y en adultos mayores puede ayudar a mantener masa muscular y fuerza, factores clave para prevenir la sarcopenia.

Riesgos y precauciones

Pese a su perfil de seguridad en dosis moderadas, especialistas alertan sobre el uso de dosis muy altas sin supervisión médica, especialmente para funciones cognitivas, ya que podría implicar riesgos para riñones u otros órganos si se consume de manera inadecuada.

En resumen, la creatina no es una “solución milagrosa” para el cerebro, pero los estudios recientes amplían el interés sobre su papel más allá del gimnasio. Consumida con moderación y bajo orientación profesional, puede ofrecer beneficios específicos, aunque aún queda mucho por investigar sobre su impacto en la salud cerebral a largo plazo.

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