En el Malecón Carlos A. Madrazo de Villahermosa, Tabasco, abrió sus puertas el Museo Regional La Cacaotera, un espacio cultural dedicado a la memoria, los procesos productivos y la importancia histórica del cacao, uno de los símbolos agrícolas más emblemáticos de la región.
El proyecto fue impulsado por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) como parte de una estrategia para reconocer y difundir el valor del cacao, tanto en el ámbito económico como cultural. Reemplaza al antiguo edificio que alojaba a la Unión Nacional de Productores de Cacao, el cual presentaba daños estructurales severos, y retoma elementos formales de su arquitectura anterior dentro de un programa completamente renovado.

Una arquitectura que conecta tradición y contemporaneidad
Con una superficie total de cerca de 1 150 m², el edificio fue diseñado para integrar la cultura cacaotera con un lenguaje arquitectónico contemporáneo. Su materialidad destaca por el uso de hormigón con pigmento rojo, combinado con celosías, barro, vidrio y elementos de herrería, así como la introducción de vegetación endémica del entorno ribereño del río Grijalva. Esta mezcla de materiales y naturaleza permite que el museo dialogue con su contexto urbano y paisajístico.
El sistema constructivo combina losas con vigas y tablones de madera apoyados sobre una estructura metálica pintada, lo que aporta un carácter híbrido al conjunto: sólido y duradero, pero con resonancias materiales que remiten a las tradiciones locales.
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Experiencia cultural: más que una exposición
El museo se concibe como un centro de aprendizaje y encuentro. Su sala de exhibición principal narra la historia del cacao desde sus orígenes prehispánicos hasta su evolución como producto agrícola y alimento global. Paralelamente, el recinto cuenta con áreas de talleres interactivos donde visitantes pueden conocer de primera mano las etapas de la transformación del cacao en chocolate, con maquinaria como molinos, tostadores y equipos de descascarillado, lo que aporta una dimensión práctica a la visita.
Además de sus funciones educativas, La Cacaotera ha sido sede de actividades que buscan reconectar a los asistentes con las tradiciones ancestrales de Tabasco, tales como talleres de elaboración de chocolate que vinculan el conocimiento técnico con prácticas culturales locales.

Un impulso para la identidad y el turismo
La apertura del museo representa un impulso para la identidad productiva y cultural del estado, así como una oportunidad para consolidar a Villahermosa como destino turístico ligado al cacao y al chocolate. Gracias a su ubicación estratégica sobre el malecón y su enfoque didáctico, se espera que el recinto atraiga tanto a visitantes nacionales como internacionales interesados en la riqueza agroalimentaria y cultural de la región.
La creación de este espacio forma parte de un esfuerzo más amplio por fortalecer al cacao como símbolo de desarrollo económico y cultural, destacando su papel en la historia de Tabasco y proyectándolo como un elemento central de su oferta patrimonial y gastronómica.




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