El uso de celulares y redes sociales entre niñas, niños y adolescentes se ha convertido en uno de los temas que generan mayor debate en México. Ante la presencia cada vez más constante de la tecnología en la vida cotidiana, autoridades educativas y especialistas analizan cómo establecer un equilibrio entre sus beneficios y los posibles efectos de un uso excesivo.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo señaló que continúa la discusión de una propuesta para regular las plataformas digitales y redes sociales, la cual será presentada durante el siguiente ciclo escolar. El planteamiento busca no solo establecer restricciones, sino generar conciencia entre estudiantes, familias y docentes sobre el impacto que puede tener el uso excesivo de estas herramientas.
Más que prohibir, aprender a utilizar la tecnología
La conversación plantea que el objetivo no debe centrarse únicamente en prohibir el uso de dispositivos, sino en desarrollar una relación más consciente con la tecnología.
Una de las propuestas contempla que, cada lunes, maestras y maestros conversen con sus alumnos sobre el ABC de las emociones, particularmente en grupos de tercer año de secundaria y Educación Media Superior. Estos espacios permitirían abordar temas relacionados con las emociones, la salud mental y el impacto de las plataformas digitales en la vida diaria.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, destacó que uno de los principales desafíos para los docentes consiste en mantener la atención de los estudiantes frente a la inmediatez característica del entorno digital.

La atención también enfrenta nuevos desafíos
Durante la conferencia, la pedagoga y doctora en Pedagogía por la UNAM, Yareni Annalie Domínguez Delgado, explicó que la tecnología ha transformado los procesos de aprendizaje debido a la velocidad con la que actualmente se recibe y procesa la información.
La especialista señaló que el pensamiento crítico, entendido como la capacidad de procesar, cuestionar, contrastar y evaluar información, enfrenta una dinámica de hiperatención, caracterizada por la recepción constante de múltiples estímulos.
Ante este escenario, el reto no consiste en competir directamente contra la tecnología, sino en recuperar espacios para la atención y la reflexión profunda. Para ello, planteó tres conceptos fundamentales: resistencia, cuidado y comunidad.
Familias y escuelas, parte de la solución
La propuesta también plantea una responsabilidad compartida entre los diferentes actores que forman parte del desarrollo de niñas, niños y adolescentes.
Para los estudiantes, el objetivo sería fomentar un uso crítico y equilibrado de la tecnología, además de recuperar espacios de diálogo y convivencia. En las escuelas, se plantea la creación de acuerdos entre docentes y familias que consideren las necesidades y la realidad de cada comunidad.
El reto: convivir con la tecnología sin perder espacios esenciales
La discusión sobre el uso de redes sociales y plataformas digitales apenas comienza. Más allá de determinar cuánto tiempo deben pasar niñas, niños y adolescentes frente a una pantalla, el desafío está en aprender a convivir con una tecnología que ya forma parte de su vida cotidiana.
El objetivo es encontrar un equilibrio que permita aprovechar sus beneficios sin desplazar espacios fundamentales como el descanso, la convivencia, la atención y el pensamiento crítico.






