Dormir bien, hacer ejercicio, evitar el alcohol y mantener hábitos saludables podrían influir mucho más en el envejecimiento de lo que se pensaba. Esa es la conclusión principal de un reciente informe del Proyecto de Longevidad de Oxford, presentado durante la Cumbre sobre Envejecimiento Inteligente, donde especialistas aseguraron que hasta el 80% de la salud en la vejez dependería de factores relacionados con el estilo de vida.
El informe sostiene que las decisiones cotidianas tienen un impacto directo sobre la calidad de vida y la longevidad. Entre las principales recomendaciones se encuentran evitar los alimentos ultraprocesados, reducir el consumo de alcohol, priorizar el descanso nocturno y mantener actividad física constante.

De acuerdo con los investigadores, los factores ambientales y los hábitos diarios pesan más que la genética en el envejecimiento biológico. Esta conclusión se basa en estudios realizados con gemelos y en investigaciones del Biobanco del Reino Unido, donde se observó que la esperanza de vida está fuertemente relacionada con el entorno y las conductas sostenidas a lo largo del tiempo.
Uno de los aspectos más destacados por los expertos es la importancia del ejercicio físico. Investigaciones recientes señalan que la actividad aeróbica regular puede mejorar la función cardiovascular, fortalecer la memoria y ayudar a conservar regiones cerebrales asociadas con el aprendizaje.
La científica Rhonda Patrick, especialista en longevidad y salud cerebral, afirmó que “el 70% o más” de la manera en que envejecemos está relacionado con el estilo de vida y no únicamente con la herencia genética. Según explicó, pequeños hábitos diarios pueden marcar diferencias importantes en la movilidad, la salud mental y la independencia durante la vejez.

Sin embargo, no todos los especialistas coinciden completamente con esta postura. Expertos en salud pública advirtieron que factores como la pobreza, el acceso a servicios médicos, el estrés laboral y las desigualdades sociales también influyen de forma importante en cómo envejecen las personas.
Nancy Krieger, profesora de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, señaló que enfocarse únicamente en la responsabilidad individual puede simplificar demasiado un problema complejo. Otros especialistas coinciden en que no todas las personas tienen las mismas oportunidades para acceder a alimentos saludables, tiempo de descanso o espacios adecuados para hacer ejercicio.
Aun así, existe consenso científico en que ciertos hábitos sí ayudan a retrasar el deterioro físico y cognitivo. Dormir entre siete y nueve horas, mantenerse activo, cuidar la alimentación y reducir el estrés aparecen constantemente entre las recomendaciones más respaldadas por estudios recientes.
Más allá de vivir más años, los expertos explican que el objetivo actual es aumentar el llamado healthspan: el tiempo de vida en el que una persona puede mantenerse sana, autónoma y con buena calidad de vida.


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