La casa Prada presentó su más reciente colección durante la Semana de la Moda de Milán, reafirmando su papel como una de las firmas más influyentes y reflexivas del sistema de la moda. La propuesta volvió a colocar la conversación en torno a la estética, la función y la identidad contemporánea.
La visión creativa de Miuccia Prada y Raf Simons
Bajo la dirección creativa de Miuccia Prada y Raf Simons, la colección exploró siluetas precisas, materiales estructurados y contrastes que desafían lo convencional. El diálogo entre lo clásico y lo disruptivo definió una narrativa clara, con prendas que cuestionan la idea de elegancia y poder en el vestir actual.
Estética, forma y concepto
La pasarela apostó por una paleta contenida, cortes arquitectónicos y detalles que priorizan la construcción sobre el ornamento. Prada volvió a demostrar que su fuerza reside en el concepto: cada look funciona como una declaración visual que invita a pensar la moda más allá de la tendencia inmediata.

Un escenario que amplifica el mensaje
El espacio del desfile acompañó la propuesta con una atmósfera sobria y casi industrial, reforzando la idea de rigor intelectual que caracteriza a la firma. La experiencia completa colocó al espectador frente a una colección que exige atención y lectura profunda.

La marca no busca agradar de forma inmediata, sino construir un discurso sólido que define el rumbo de la moda contemporánea.


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