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Acción
2/11/2026

México y sus formas de celebrar el Día de Muertos

De las danzas del Xantolo en Hidalgo a la Noche de Ánimas en Michoacán y la limpieza de huesos en Pomuch, Campeche, cada región conserva una manera particular de recibir, recordar y honrar a quienes ya partieron.

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2/11/2026

México y sus formas de celebrar el Día de Muertos

De las danzas del Xantolo en Hidalgo a la Noche de Ánimas en Michoacán y la limpieza de huesos en Pomuch, Campeche, cada región conserva una manera particular de recibir, recordar y honrar a quienes ya partieron.

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En México, el Día de Muertos no se vive de una sola manera. Aunque las flores de cempasúchil, las veladoras, las fotografías y los alimentos suelen formar parte de las ofrendas, cada comunidad ha construido sus propios rituales para recordar a quienes ya no están. Hay pueblos donde la celebración se acompaña con música y danzas; otros iluminan los panteones durante toda la noche y algunos mantienen prácticas ancestrales que convierten el recuerdo en un acto de convivencia familiar.

Más que una fecha en el calendario, esta tradición es un reflejo de la diversidad cultural del país. Estas son algunas de las celebraciones más representativas.

Hidalgo: el color y la música del Xantolo

En la Huasteca hidalguense, el Día de Muertos se conoce como Xantolo, una festividad que reúne a familias y comunidades alrededor de altares, comida, música y danzas tradicionales. En municipios como Huejutla, Atlapexco y Huautla, las calles se llenan de comparsas cuyos integrantes utilizan máscaras y vestimentas para representar distintos personajes.

Los arcos elaborados con caña y decorados con flores, las veladoras, el copal y los platillos preparados para los difuntos forman parte de esta celebración. Durante varios días, la música huasteca acompaña los encuentros y las danzas, mientras las familias reciben simbólicamente a las almas de sus seres queridos. El Xantolo es una tradición que mantiene viva la identidad de la región y se transmite de generación en generación.

Michoacán: una noche para acompañar a las ánimas

En la región del lago de Pátzcuaro, particularmente en comunidades como Janitzio, Tzintzuntzan y Pátzcuaro, se realiza una de las conmemoraciones más conocidas del país: la Noche de Ánimas.

Las familias purépechas adornan las tumbas con flores, veladoras y ofrendas, y permanecen en los panteones para acompañar a sus difuntos durante la noche. En Janitzio, las luces de las velas se reflejan sobre el lago y las canoas forman parte de una estampa profundamente ligada a la memoria colectiva de la región. Aunque las prácticas varían entre comunidades, el sentido de la celebración es el mismo: recibir y acompañar a quienes regresan en el recuerdo.

Oaxaca: comparsas, música y memoria en las calles

En Oaxaca, la celebración combina las ofrendas familiares con expresiones comunitarias llenas de música y movimiento. En los Valles Centrales, las comparsas y muerteadas recorren las calles con disfraces, máscaras y personajes relacionados con la muerte, acompañados por bandas y música tradicional.

También destacan los altares domésticos, los tapetes de arena y las visitas a los panteones, donde las familias colocan flores, velas y alimentos. La celebración se convierte así en un encuentro entre la memoria familiar y la vida comunitaria, con expresiones que cambian de una localidad a otra.

Campeche: Pomuch y el cuidado de los restos familiares

En Pomuch, comunidad del municipio de Hecelchakán, Campeche, existe una práctica que distingue a esta celebración: la limpieza de los huesos de los difuntos.

Con el paso del tiempo y de acuerdo con las costumbres familiares, los restos son retirados de sus sepulturas para limpiar cuidadosamente los huesos y colocarlos en osarios, dentro de cajas cubiertas con paños bordados. Este acto, que puede sorprender a quienes lo conocen por primera vez, representa una forma de mantener el vínculo con los antepasados y cuidar su memoria. No se trata de una práctica generalizada en todo Campeche, sino de una tradición particular de Pomuch.

Yucatán: el Hanal Pixán, alimento para las almas

En la península de Yucatán, las comunidades mayas celebran el Hanal Pixán, expresión que se traduce como “comida de las almas”. La tradición contempla la preparación de altares y alimentos para recibir a los difuntos, con platillos como el mucbipollo o pib, un tamal de gran tamaño cocido tradicionalmente bajo tierra.

La conmemoración distingue momentos para recordar a los niños y a los adultos, y reúne elementos de la cultura maya con prácticas religiosas que se han incorporado a lo largo del tiempo. La comida ocupa un lugar central: es una manera de compartir con quienes regresan simbólicamente al hogar.

Aguascalientes: el legado de La Catrina

En Aguascalientes, el Día de Muertos también se expresa a través del Festival Cultural de Calaveras, una celebración inspirada en el legado del grabador José Guadalupe Posada, originario de esta ciudad y creador de la Calavera Garbancera, figura que más tarde se popularizó como La Catrina.

Durante el festival se realizan actividades culturales, exposiciones, espectáculos y representaciones que recuperan la iconografía de las calaveras y la relación mexicana con la muerte.

Una tradición, muchas formas de recordar

Cada una de estas celebraciones demuestra que el Día de Muertos es una tradición viva, construida desde la historia y las costumbres de cada comunidad. No existe una sola manera de recibir a quienes ya partieron: puede ser a través de una danza, una vela encendida, una comida preparada en familia o el cuidado de los restos de los antepasados.

En todas ellas permanece una misma idea: la memoria también es una forma de mantener cerca a quienes amamos. Y quizá ahí se encuentra la esencia de esta celebración mexicana: recordar que, mientras alguien conserve una historia, una receta o una tradición, quienes se fueron seguirán teniendo un lugar entre nosotros.

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