En una charla con ZAGAZINE, desde Fiamma Restaurante Pedregal y bajo la conducción de Juanfer Flores, Lalo España hizo un recorrido por las distintas etapas de una carrera que suma 34 años. El actor habló sobre sus primeros acercamientos a la interpretación, los personajes que han marcado su trayectoria, la importancia de la preparación y el reto de conservar la frescura después de tantos años frente a las cámaras y sobre los escenarios.
Con experiencia en televisión, cine, teatro y doblaje, España reconoce que la actuación le permitió convertir una de sus grandes inquietudes de la infancia en una forma de vida: contar historias.
De un niño fantasioso al escenario
Antes de convertirse en uno de los rostros más reconocidos de la comedia en México, Lalo España fue un niño tímido, creativo y con una imaginación constante. Las funciones de títeres, el teatro y las películas que veía durante su infancia despertaron su curiosidad por conocer qué ocurría detrás de las historias.
La actuación apareció como una posibilidad que reunía muchas de sus inquietudes. Antes pensó en ser veterinario, psicólogo, policía e incluso formar una banda de rock. También estudió guitarra, pero el escenario terminó por convertirse en el espacio donde podía explorar distintas facetas.
Su sentido del humor también tuvo un papel importante en ese camino. Una de sus maestras llegó a decirle que, si no hubiera nacido con ese sentido del humor, Walt Disney lo habría inventado. Esa personalidad encontró en la comedia una de sus principales formas de expresión.
Personajes que permanecen en la memoria
A lo largo de su trayectoria, Lalo España ha dado vida a personajes que forman parte de la cultura popular mexicana, entre ellos Germán Martínez y Margara Francisca. Para el actor, construir un personaje capaz de permanecer durante años en el imaginario del público representa uno de los mayores retos de su profesión.
Su participación en Vecinos, producción de Elías Solorio, se suma a una historia televisiva que ya supera las dos décadas al aire. España reconoce el cariño de la audiencia como una de las razones que han permitido la permanencia del programa, mientras que Margara Francisca también cuenta con más de dos décadas de presencia.
Más allá de la popularidad, el actor considera que cada personaje implica una apuesta. Nunca existe la certeza de cuánto tiempo permanecerá en la memoria del público, por lo que cada proyecto exige entrega y una buena intención detrás de la interpretación.
El teatro como un encuentro irrepetible
Actualmente, Lalo España comparte escenario con Claudio Morales en Las heridas del viento, obra del dramaturgo español Juan Carlos Rubio. La puesta cuenta con la producción de Ricardo, Ian y Lalo España, bajo la dirección de Anahí Alué.
La historia aborda los secretos familiares, el amor entre padres e hijos, aquello que permanece sin decirse dentro de una familia y las distintas formas que puede tomar el amor cuando no existe correspondencia.
Las funciones tienen lugar los martes a las 20:45 horas en el Teatro Milán, en Ciudad de México. Para conocer más sobre la obra, el público puede consultar la cuenta de Instagram @lasheridasdelvientomx.
Para España, el teatro posee una cualidad que ningún otro medio puede replicar: el encuentro directo con el espectador. En una época marcada por los celulares y el contenido breve, considera que el teatro ofrece la posibilidad de detenerse, escuchar una historia y permitir que una emoción permanezca.
La risa como una forma de conectar
Aunque su carrera también incluye proyectos dramáticos, la comedia ocupa un lugar especial en su trayectoria. España considera que la risa puede ser una experiencia sanadora y disfruta tanto provocar una carcajada como recibirla.
Sin embargo, reconoce que hacer reír representa un reto. El actor debe captar la atención de un público que puede llegar con distintos estados de ánimo e incluso con el celular como una distracción constante.
Su experiencia en televisión le ha permitido comprender que el humor requiere precisión. Una pausa, una palabra o el momento exacto de una respuesta pueden modificar por completo el efecto de un chiste.
Por ello, España destaca la importancia de respetar el trabajo de los guionistas y directores. Para él, la aparente sencillez de una escena de comedia es resultado de un proceso cuidadoso en el que cada elemento tiene una razón.
Preparación, disciplina y búsqueda
Después de más de tres décadas de carrera, el aprendizaje continúa. España toma cursos y talleres siempre que tiene oportunidad, además de dedicar tiempo al estudio de sus libretos.
Su método parte de llegar preparado al set para comprender a profundidad a sus personajes y, desde ese conocimiento, proponer cambios o nuevas posibilidades a los productores. Para él, la preparación no limita la frescura; al contrario, permite que la improvisación tenga sentido dentro de una historia.
También destaca el trabajo conjunto con los escritores. Respeta el esfuerzo detrás de cada libreto y considera fundamental mantener una comunicación clara con el director cuando surgen dudas sobre un personaje o una escena.
Volver a jugar para mantener la frescura
Una carrera de tantos años también implica momentos de cansancio, dudas y caídas. España considera que la clave para mantener el entusiasmo está en recuperar el placer de hacer aquello que lo llevó al escenario desde el principio.
Para el actor, llegar a un foro puede representar una oportunidad para volver a ser niño y jugar durante el recreo. Esa perspectiva le permite enfrentar nuevas temporadas y personajes sin convertir la experiencia en una rutina.
La frescura, explica, también consiste en reconocer los días difíciles y aceptar que el cansancio forma parte de cualquier profesión. Lo importante es recuperar el gusto por el trabajo y mantener vivo al niño interior.
Garnacha Channel y el interés por las personas
España también encontró en la creación de contenido un espacio para desarrollar otras inquietudes. A través de Garnacha Channel, apuesta por mostrar pequeños negocios y changarros que representan fuentes de trabajo para sus propietarios.
El proyecto refleja otra de sus pasiones: observar la conducta humana. Le interesa leer, acercarse a la literatura e informarse sobre aquello que ocurre en la mente de las personas.
Esa curiosidad también influye en la manera en que construye sus personajes y selecciona sus proyectos. Más que permanecer en una sola fórmula, busca historias que le permitan descubrir nuevos aspectos de la condición humana.
Los personajes que todavía quiere interpretar
Aunque su trayectoria reúne televisión, cine, teatro, doblaje y creación de contenido, España todavía tiene personajes y directores con los que le gustaría trabajar.
Entre sus deseos se encuentra colaborar con los cineastas mexicanos Luis Estrada y Ernesto Contreras, a quienes reconoce por abordar historias capaces de sacudir al espectador.
Esa búsqueda resume parte de la filosofía que ha acompañado su carrera: no permanecer en un solo lugar y continuar explorando historias que representen un reto.
Con 34 años de trayectoria, Lalo España mantiene una idea que atraviesa buena parte de su conversación con ZAGAZINE: actuar significa prepararse, asumir riesgos y, sobre todo, disfrutar el privilegio de contar historias. Desde la comedia hasta el drama, el teatro y el doblaje, su carrera continúa marcada por la curiosidad de aquel niño que alguna vez quiso descubrir qué había del otro lado del escenario.




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