Una vez alguien me dijo: “Se hace arte mientras se sobrevive a la mierda. Ese es el arte que importa”.
Y cuando escuché la frase, me puse a pensar. En realidad suena romántico. Suena épico. Me gusta la idea de que aquellos artistas pintan, escriben y crean con el corazón desgarrado y convierten el dolor en obra maestra en tiempo real.
Pero no siempre es el caso.
Hay quienes crean en medio del incendio. Quienes escriben mientras arde la casa. Quienes pintan con las manos temblando y encuentran en el caos un impulso creativo.
Y luego estamos quienes, a veces, nos bloqueamos.
En mi caso, muchas veces estando en la “mierda”, genuinamente no puedo hacer nada. No pinto mejor. No me vuelvo brillante. Me quedo en pausa, congelada, como si el cuerpo estuviera demasiado ocupado en sobrevivir para a demás crear.
He aprendido que eso también es válido.
Tal vez el arte no nace siempre en la tormenta, sino después, cuando baja el agua, cuando el aire vuelve a entrar a los pulmones, cuando una puede mirar hacia atrás y entender lo que dolió. Hay procesos que no solo se trabajan bajo presión; hay ocasiones en las que se necesitan silencios para transformar lo vivido en algo compartible.
Cada artista tiene su ritmo.
Pero hay algo que sí creo profundamente: incluso cuando no estamos creando, seguimos necesitando del arte.
Si no lo producimos, lo consumimos. Nos refugiamos en una película que nos explica lo que nos sabemos decir, en una novela que nos presta palabras u otros sentimientos o en una canción que nos sostiene tres minutos más.
Quien no es artista también se refugia en el arte. Se salva en el cine, la literatura, en la música, en el teatro. Es una forma silenciosa de resistencia emocional.
El arte no siempre es producción, a veces es abrigo.
Muchas veces no estamos en condiciones de transformar las heridas en obras. En otros casos, podemos apoyarnos en el trabajo de otros que ya han pasado por algo parecido y lo han expresado a través del arte.
Y quizá de eso se trata: de entender que el arte no solo nace del dolor, sino que también lo contiene. No solo se hace mientras sobrevivimos; también nos ayuda a sobrevivir.






