La Semana de la Moda de París 2026 vivió un momento histórico con la presencia de El Malilla, el artista mexicano que ha redefinido la escena urbana, al desfilar sobre una de las pasarelas más influyentes del mundo. Esta participación representó una fusión inédita entre música urbana y moda internacional, rompiendo los cánones tradicionales del espectáculo y consolidando al reggaetón mexicano como una fuerza cultural global.
La invitación llegó de la mano del diseñador Willy Chavarría, figura destacada que utiliza la moda como plataforma de inclusión cultural y representación de la identidad latina. Para su colección Eterno de Otoño-Invierno 2026, Chavarría integró no solo prendas de alta costura sino también voces representativas de movimientos culturales actuales, entre ellas las de El Malilla y su colega El Bogueto. Esta colección fue presentada en un espacio que evocó calles urbanas y narrativas transgresoras, donde la moda se convirtió en relato y performance visual.

El Malilla caminó la pasarela con un conjunto diseñado para reflejar estilo urbano con influencias de la cultura de barrio: pantalones amplios, camisa de cuadros y chaqueta con aplicaciones de piel, complementado con los aretes de diamantes que han marcado su estética personal. Su presencia fue celebrada tanto por el público presente como por los millones de seguidores que lo acompañan en redes sociales, quienes destacaron el orgullo de ver a un artista nacido en el Estado de México representando al país en un evento de talla mundial.
La relevancia de este evento trasciende el ámbito de la moda. La participación de El Malilla simboliza el ascenso del reggaetón mexicano en escenarios que tradicionalmente han estado dominados por el lujo europeo y por referentes culturales de élite. Más allá de una aparición mediática, se trata de una declaración: los artistas urbanos latinoamericanos ahora forman parte de la conversación global sobre cultura, estilo y representación.
La prensa internacional y las plataformas digitales consignaron este momento como un hito histórico para la música urbana latina, subrayando que la moda y la música pueden converger para amplificar identidad cultural, diversidad y poder narrativo en el plano global.




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